En ese escenario, en Casa Rosada esperan el arribo del Papa como un toque de campana, al tiempo que rezan al Sumo Pontífice —y a todas las Fuerzas del Cielo— para que la recorrida de León XIV por estas pampas no se convierta también en un búmeran.
El Papa, la motosierra y el regreso de una palabra incómoda
Javier Milei desempolva una palabra que no estaba en el diccionario libertario: pacificar. En Casa Rosada buscan que el mensaje de León sea de unidad y que la oposición no intente sacar provecho político. No condice con las prácticas del Gobierno, pero la necesidad tiene cara de hereje, como dice el saber popular.
El temor de LLA tiene fundamentos: aunque se tratará de una visita institucional de un líder religioso y jefe de Estado, el propio itinerario proyecta una gestualidad que preocupa a los hermanos Milei. Desembarco en el conurbano profundo y golpeado para arribar al Cotolengo Don Orione, hogar de personas desvalidas y con discapacidad, acaso uno de los sectores donde el paso de la motosierra fue más impiadoso. También se contempla un encuentro en la UCA con el “mundo del trabajo”, como dice la agenda oficial, con posible participación de representantes gremiales. Y, además, la sombra siempre vigente de Francisco, quien construyó un sucesor para mantener vivo su legado.
De hecho, el vínculo entre ambos fue recordado en el dossier difundido por la Conferencia Episcopal Argentina. “Robert Francis Prevost visitó el país por primera vez en agosto de 2004, en el marco de una visita a las comunidades agustinas. Participó en el Congreso Agustiniano de Teología, en Buenos Aires, y concelebró una misa con el entonces cardenal Jorge Bergoglio en la parroquia San Agustín. También recorrió comunidades de los Valles Calchaquíes, en Salta, y realizó visitas pastorales en Tucumán y Catamarca. El 9 de marzo de 2013 regresó para participar en la ordenación episcopal de monseñor Alberto Bochatey, amigo suyo, como obispo auxiliar de La Plata”, dice el texto oficial. Luego recuerda que el 3 de noviembre de 2014 Francisco lo nombró administrador apostólico de Chiclayo y obispo titular de Sufar. En septiembre de 2015, obispo de Chiclayo. Y en enero de 2023, prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. En septiembre de ese año, lo creó cardenal.
“Desde su cargo, Prevost participó en los últimos viajes apostólicos de Francisco" y se señala también que León XIV es la "continuidad de su pontificado”. El texto de la Conferencia Episcopal también resaltó que en la exhortación apostólica Dilexi te, del 4 de octubre de 2025, recordó el deseo de Francisco de “una Iglesia pobre y para los pobres”. En ese punto, es inevitable recordar la relación de Milei con el Papa argentino, a quien el Presidente llegó a llamar “el representante del maligno en la Tierra”.
Así, las entrelíneas de los discursos y las homilías serán seguidas con atención por sus rebotes políticos. En Casa Rosada buscan transmitir tranquilidad, aunque por lo bajo reconocen que es imposible controlar la agenda papal.
La economía, en ese sentido, no da respiro, y los datos sobre empleo y consumo podrían calzar con la prédica de León. “Los indicadores de la economía real no dan buenas señales. La producción está estancada desde inicios del año pasado, con comportamientos muy dispares entre sectores. En general, a los que peor les va son los que más empleo generan. Este fenómeno, junto con un profundo proceso de reconversión derivado de la adaptación a las nuevas reglas de juego, que afecta de manera transversal a todos los sectores, explica que la destrucción de empleos privados registrados no se detenga”, reflexionó para este medio Osvaldo Giordano, titular del IERAL de la Fundación Mediterránea, en su columna titulada "Se acumulan nubes en el horizonte".
Asimismo, una encuesta de CEOP Latam exclusiva para Ámbito registró que “bajos sueldos e ingresos” y “falta de trabajo” son hoy las principales preocupaciones de los argentinos. La inflación domesticada cayó al noveno lugar. Otra prueba de que los logros, una vez que se integran al paisaje cotidiano, dejan de ser percibidos como una virtud.
“La economía vuelve a ser, como en cada medición, la preocupación excluyente de los argentinos. Los cuatro problemas económicos —bajos ingresos, falta de trabajo, pobreza e inflación— suman 92,4 menciones cada 100 casos, y el 69,4% de la población menciona al menos uno. Ningún otro tema se le acerca”, dijo Roberto Bacman a Ámbito. “Segundo, se proyecta al futuro: dos de cada tres hogares están mal y casi nueve de cada diez de ellos esperan que la cosa empeore; el presente malo no abre una expectativa de mejora, la cierra”, agregó el consultor y titular de CEOP.
Bullrich tensa la cuerda y Milei enfrenta otra amenaza interna
“No nos entran más quilombos”, decía una espada libertaria. La referencia era a los nuevos desmarques de Patricia Bullrich, que sigue tensando la cuerda cada vez más cerca de la ruptura.
El lema de la visita de León XIV es “Vayan y anuncien”. También podría aplicarse a la foto que difundió la jefa del bloque del Senado junto a su propia mesa política, posteada en las redes por algunos de sus alfiles con el objetivo de darle urticaria a los Milei. Una forma de mostrar los dientes hacia adentro, en una imagen que genera inquietud en Casa Rosada, donde dudan entre sostenerla para tener un contrapeso dentro de la flota violeta o frenar de una vez el desgaste permanente al que apuesta la exministra.
Desde el Gobierno volvieron a realzar la figura de la neuquina Nadia Márquez, la karinista que suena como futura jefa del bloque, pero que también pone los pelos de punta al gobernador Rolando Figueroa, quien apuesta al pacto de no agresión para las elecciones locales que negocia con Diego Santilli.
En el bullrichismo le bajan el precio a Márquez y aseguran que se podrían caer todos los acuerdos que se consiguieron en la Cámara alta. En tanto, en Balcarce 50 minimizan el peso de Bullrich, ya que consideran que su aventura electoral se desinflaría por fuera del proyecto libertario.
De todos modos, en LLA hay posturas disímiles. Mientras un sector sigue apostando a que sea la vice de Milei y le aporte el caudal que le falta al Presidente para tratar incluso de ganar en primera vuelta, otros creen que llegó el momento de tomar represalias. Esto último le puede venir bien a la senadora, que necesita “crear contexto” para romper definitivamente sus vínculos con los hermanos Milei.
Quienes agitan esa alternativa ponen sobre la mesa una serie de cuestiones fácticas: la edad de Bullrich, su probable rol desdibujado como eventual vice, la perspectiva de que Milei siga en su rumbo descendente en los próximos meses y la necesidad de cortarse antes de que comience el calendario electoral.
“El círculo rojo dice que necesita que continúe este modelo… y que con Milei no continúa. Entonces Patricia se infla”, expresaba un consultor que empezó a tender puentes con ese sector. Asimismo, la senadora ya descarta que el Presidente pueda quitarle una parte del poder a su hermana en las decisiones políticas. “Lo que se habla en la mesa política, después se define en una ‘mesa política blue’”, expresaron, respecto a convocatorias vanas en Casa Rosada y a un poder real e inconsulto de Karina y los Menem. Y un dato adicional: hace unas semanas, Bullrich logró hablar a solas con el Presidente, tras señalarle que debía descentralizarse el comando político. Horas más tarde, Milei se encargó de enviar un mensaje al grupo de WhatsApp del Gabinete: “La decisión política está muy bien en manos de Karina”. Fue una gota más en un vaso que para entonces empezaba a llenarse.
¿Podría jugar Bullrich desde el PRO, pese a su enemistad acérrima con Mauricio Macri? ¿Podría volver a saltar de bando sin pagar costos políticos? “Por qué no, hoy la sociedad ya no le pica el boleto a nadie”, mencionaba un dirigente amarillo que no cierra puertas. De todos modos, como ya se mencionó, la exministra prepara sellos nacionales por si debe jugar con una estructura totalmente nueva.
Gobernadores, tercera vía y la paradoja de las PASO
“El gobernador espera ser reelecto en el primer semestre y ser candidato a presidente en el segundo.” El comentario brotó en una de las tantas cumbres que en estos días acumularon jefes provinciales para debatir sobre inversiones y modelo de país. En algunos casos, con miradas encontradas.
Al menos dos mandatarios deslizaron esa opción en los últimos días. Terreno especulativo, con dos hipótesis. La primera: se acoplan al salmo que propone un porcentaje creciente de votantes que no quiere Milei ni peronismo. Ven condiciones de posibilidad para que empresarios o dirigentes del PRO se animen a jugar. Incluso, un consultor de renombre que participó el jueves de una cumbre de partes realizada en la Casa de la Cultura de la Ciudad dijo: “Me llamó un importante empresario que fue ministro nacional, tiene la venia de Mauricio para ser candidato”. Es el mismo clima que entusiasma a Bullrich, a Hernán Lacunza y que miran otros outsiders.
Segunda opción: son amagues para negociar, con Milei a la baja y los gobernadores al alza. Por primera vez desde que asumió el libertario empieza a darse una particularidad: algunos jefes provinciales tienen mejor imagen que el Presidente. No todos, claro. Pero se invierte la ecuación, ya que durante largo tiempo los gobernadores se acoplaban a Milei porque en sus provincias el líder libertario tenía mayor adhesión. Ahora parece ser el Presidente quien necesita de los mandatarios.
Saben que las candidaturas de las terceras vías pueden restarle votos a LLA; votos necesarios para dinamitarle la elección. La paradoja es que la suspensión de las PASO, pensada para dispersar a la oposición y unificar la oferta oficialista, podría terminar produciendo el efecto contrario. Un Milei obligado a negociar con quienes hasta hace poco necesitaban de su popularidad.
El escenario todavía está abierto y falta demasiado para dar por definitivas tendencias que pueden revertirse. Pero Milei empieza a transitar un terreno menos conocido: una economía que no termina de despegar, aliados internacionales que pierden impulso y socios domésticos que ya no necesitan cobijarse bajo su popularidad. En ese contexto, la visita de León XIV aparece como una pausa en medio de las turbulencias. Aunque en Casa Rosada saben que hasta la paz puede tener costos políticos.