El flamante secretario de Inteligencia del Estado, Héctor Icazuriaga, aseguró ayer que «no habrá espionaje político en la Argentina», y dijo que asumirá su puesto sin «preconceptos ni prejuicios». Lo primero está prohibido por la ley, y es natural que un funcionario por lo menos prometa cumplirlo. Lo segundo es una expresión de deseos digna de cualquier persona que emprenda una tarea de investigación, y el espionaje lo es. «La idea es fortalecer el servicio porque la inteligencia es vital para las naciones y, a mi modo de ver, más a partir del 11 de setiembre», tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas estadounidenses, imaginó el funcionario ante la prensa al asumir ayer en la Casa de Gobierno.
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Icazuriaga viene de ser vicegobernador a cargo de la administración de Santa Cruz que dejó Néstor Kirchner el 25 de mayo pasado. La ceremonia de asunción se realizó en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, y estuvo encabezada por Kirchner y un importante número de funcionarios que aprecian la buena relación que todo político debe tener con los gerentes de la central de la inteligencia estatal. Informate más
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