Juan Pablo Cafiero es el nuevo embajador argentino ante el Vaticano
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Posteriormente, la Presidenta había nombrado para ese cargo al ex ministro de Justicia Alberto Iribarne, pero el estado pontificio se negó a otorgarle el plácet por su condición de divorciado y con un segundo matrimonio.
Cafiero, de 55 años, casado en primeras nupcias y con cierta llegada a círculos católicos, ya había aceptado el cargo.
De esta forma parece cerrarse un largo capítulo de roces entre el gobierno argentino y el Vaticano y también se recompone uno de los flancos abiertos por la política exterior argentina durante los últimos años.
"La Cancillería argentina expresa la satisfacción por la celeridad con que la Santa Sede otorgó la aceptación para que Juan Pablo Cafiero se haga cargo la representación argentina ante el Vaticano", señaló el Ministerio a través de un comunicado.
Hijo del histórico dirigente peronista Antonio Cafiero, "Juampi" siempre militó en el peronismo y en el campo social y de los derechos humanos.
Abogado, fundador del "Grupo de los Ocho" junto a Germán Abdala y Carlos "Chacho" Alvarez, fue ministro de Desarrollo Social de la Nación con la Alianza a la que llegó como integrante del Frepaso y de la provincia de Buenos Aires (2003 al 2005).
Luego del asesinato de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán (2002), el ex gobernador Felipe Solá le solicitó que asumiera en el Ministerio de Seguridad.
La relación entre el Gobierno y la Iglesia mejoró luego de que Cristina Kirchner y el cardenal Tarcisio Bertone, número 2 de Benedicto XVI, se vieron en Roma a mediados de año durante una cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Tras ese encuentro, el Vaticano aceptó no crear una diócesis de Tierra del Fuego en la que no incluía como parte de la jurisdicción a las Islas Malvinas.
No obstante, hubo ocho meses de infructuosa espera de parte del Gobierno nacional, ante la negativa de la Santa Sede a otorgarle el plácet de estilo a Iribarne.
El pasado 20 de agosto, el ex ministro de Justicia renunció a la posibilidad de ser embajador, con lo que destrabó uno de los principales obstáculos en el vínculo bilateral.
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