Sin demoras, casi de entrecasa, la Junta Electoral (JE) del PJ proclamó la tarde del sábado a Néstor Kirchner como nuevo jefe partidario. A horas de voltear la boleta de los díscolos que encabezó Héctor Maya, apuraron la coronación para evitar intrigas.
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«Ya que estamos acá: ¿para qué nos vamos a juntar el martes? ¿Por qué no resolvemos ahora mismo y nombramos a las autoridades?», recomendó un miembro de la Junta mientras, el sábado, en la sede de la calle Matheu, revisaban los papeles del cierre.
El chaqueño Rafael González presidente de la JE, aceleró la operación a la que se plegaron Julio San Millán, Alberto Mapuk y Juan Carlos Mazzón. Para el texto tuvieron que recurrir al habitual redactor de artificios electorales, el apoderado Jorge Landau.
En la resolución no estuvieron las firmas de Beatriz Rojkes de Alperovich ni la de José María Díaz Bancalari, allí presente, porque ambos, por estar en la lista oficialista, renunciaron a integrar la Junta Electoral por incompatibilidad manifiesta. La idea de anticipar la proclamación no generó resistencias: con trámite veloz se redactó la resolución y se firmó. De ese modo, en pleno fin de semana, con la Capital cubierta de humo, Kirchner fue designado mandamás del peronismo. Lo será, salvo un terremoto, por cuatro años.
Se trató de cancelar por esa vía que una impugnación judicial de los potreristas -que se va a concretar hoy-trabe la asunción de Kirchner como jefe partidario. Por eso, en vez de esperar hasta mañana, como se previó inicialmente, se apuraron los plazos. Se agilizó, contra reloj, la operación para despejar la ruta de Kirchner hacia la conducción partidaria. En medio quedó la reforma que complejizó los requisitos para competir en la interna, plan que estaba más destinado al multicandidato Juan Ricardo Mussa que a otros opositores, como los Rodríguez Saá. Sirvió, con el hecho consumado, para abortar la aventura de los potreristas.
Ahora sólo queda por delante la asunción formal: el show, cuya fecha está en discusión, en el que el patagónico asumirá la conducción del PJ, acción en la que el partido volverá, después de un lustro, a tener un jefe indiscutido y, sobre todo, legalmente reconocido.
Normalidades
Enterradas, sin procesión, la transversalidad y la concertación plural, Kirchner se colocó al frente del PJ y en los próximos días jurará formalmente como presidente del partido y junto con él lo harán los gobernadores, sindicalistas e intendentes que integran la cúpula.
El desembarco tiene como objetivo final ordenar al peronismo para evitar que se convierta, algún día, en una trinchera antikirchnerista. Por eso, en la mesa grande estarán todos los caciques y caciquejos con algún tipo de relevancia en el mapa nacional.
Con eso, el PJ volverá a tener jefe. Desde 2003, en la previa de la elección presidencial en la que el patagónico quedó segundo, el peronismo se quedó sin jefe oficial. Desde antes, desde fines de 1999, era producto del tironeo entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
Urgencia
Para evitar esa larga temporada de impugnaciones cruzadas que derivaron en la intervención en setiembre de 2005, los miembros de la Junta Electoral, animados por Mazzón, decidieron apurar los trámites para que Kirchner, en ausencia, sea proclamado jefe.
Hoy, de todos modos, se abrirá una instancia judicial cuando Maya recurra a tribunales. Lo hizo, asimismo, el viernes, pero la jueza federal con competencia electoral María Servini de Cubría le rechazó un pedido de amparo para que se congele el trámite de normalización del PJ.
Por ese motivo, al menos en parte, Kirchner le debe también a Cubría el hecho de ser, desde el sábado, en los papeles, la máxima autoridad del peronismo.
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