Algunos se sorprenden, pero la dualidad es característica de este gobierno, fruto quizá de la inmadurez política que muchos le reprochan. Lo del Fondo -ya lo expresó ayer este diario- puede ser parte de un plan maquiavélico del ministro Roberto Lavagna para ver si hechos electorales próximos en Latinoamérica afectan a Estados Unidos y le hacen bajar la guardia dentro del organismo financiero internacional. Lo de la Iglesia es una estrategia hábil, componedora, sin riesgos políticos y para tantear la posibilidad del diálogo institucional del que se duda.
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Como señal del gobierno, el acercamiento de Kirchner a la Curia es positivo: revela a una administración menos encapsulada, que depone rencores, dispuesta a dialogar y a escuchar luego de las pasadas disputas con la Iglesia por cuestiones sensibles como la integración de la Corte Suprema.
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