Desde finales de julio del 2025, Nación lleva acumulados más de $700.000 millones en concepto de deuda con la Ciudad de Buenos Aires por el incumplimiento en los pagos del fallo de la Corte Suprema por la coparticipación. Pese a la buena voluntad de las autoridades porteñas, el Gobierno nacional demora un acuerdo y gana tiempo mientras hace gala de un superávit de papel.
Coparticipación: Nación duplicó desde diciembre la deuda con CABA y ya supera los $700.000 millones
El Gobierno nacional dejó de cumplir en agosto con el fallo de la Corte Suprema. Desde el último encuentro entre Jorge Macri y Luis Caputo a fin de año se sumaron otros $350.000 millones a la cuenta.
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Luis Caputo y Jorge Macri durante un encuentro en el Ministerio de Economía. Las jurisdicciones aún no logran acordar cómo cubrir la deuda.
Fuentes del gobierno de Jorge Macri aseguraron a Ámbito que el monto adeudado se duplicó desde el último encuentro entre el jefe de Gobierno y el ministro de Economía, Luis Caputo, en diciembre pasado. En aquel entonces, la mora rondaba la cuantiosa cifra de $350.000 millones, conformada a partir del impago de los $20.000 millones semanales que el Poder Ejecutivo Nacional dejó de transferir desde agosto.
Pasados otros cuatro meses, Nación añadió otros $350.000 millones a la cuenta abierta con CABA, en un contexto de fuerte presión sobre las arcas fiscal nacional y local ante la caída en los ingresos tributarios que se registró durante el primer trimestre del año, según un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) en el que se menciona a la baja en la actividad económica y la reducción de impuestos como principales motivos.
CABA espera llamado de Nación para nueva ronda de diálogo por coparticipación
De los encuentros exploratorios en los que participaron los equipos técnicos de ambas jurisdicciones no surgieron acuerdos, sino más bien principios de entendimiento y un reconocimiento de Caputo respecto a la deuda acumulada, además de su voluntad de continuar el diálogo para evaluar formas de pago. Desde la administración porteña confían en que antes de que finalice abril serán convocados por el ministro para retomar la discusión.
Sobre la mesa se plantearon múltiples alternativas. Por un lado, cubrir la deuda con bonos emitidos por Economía, lo que le permitiría al Gobierno sostener -con pinzas- el superávit fiscal ya que -de acuerdo a la metodología ministerial- los intereses capitalizados de los títulos en pesos no son incluidos en el resultado fiscal final. Por otro, intercambiarlo por terrenos, entre ellos, los del Mercado de Hacienda de Liniers, cuya cesión tiene un historial fallido: había sido autorizada por Mauricio Macri en 2019, su venta se aprobó en la Legislatura, pero luego fue suspendida por la Justicia.
A todas luces, el elevado monto total de la deuda hace difícil prever que Nación desembolse los $700.000 millones sin opciones de pago ya que afectaría seriamente los números que Milei y Caputo usan como base para sostener la promesa desinflacionaria del modelo de ajuste que llevan adelante desde diciembre del 2023. El Presidente y el Ministro aseguran que, más temprano que tarde, la inflación tenderá a cero gracias al superávit que registra el Estado nacional.
En 2025, las cuentas públicas registraron un verde financiero de 1,45 billones, luego del pago de intereses. Pero buena parte de esa cifra corresponde a coparticipación no pagada y se sostiene también a partir de la suspensión de devolución de impuestos a exportadores. Según datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), las devoluciones de IVA de enero bajaron 50% -en términos reales- respecto de igual mes del año. En febrero lo hicieron 100%.
Macri, entre recortes e inversiones revive las aspiraciones del PRO tras el escándalo de Adorni
En paralelo, Macri hace equilibrio entre recortes en el gasto e inversiones en obras. Con los retiros voluntarios anunciados en marzo, sumados a la eliminación de áreas y cargos políticos efectuados durante el 2025, el mandatario apunta a pasar el "bisturí" por las cuentas locales, mientras profundiza las rebajas en impuestos y extiende reclamos a diestra y siniestra, con Axel Kicillof en la mira: le exige el pago de $27 mil millones por la atención de los bonaerenses en situación de calle en la Ciudad.
En materia de gasto, para julio se esperan novedades de la licitación de la línea F de subte. El mes pasado, ingresó en la Legislatura el proyecto del jefe de Gobierno para conseguir fondeo por u$s1.350 millones para la obra. El inicio de la construcción de la nueva red de subte está previsto para la segunda mitad del año, pero antes necesitará el visto bueno del parlamento para conseguir capital.
Mientras tanto, como contrapeso al reclamo por la coparticipación, Nación añadió al "haber" con CABA el traspaso del fuero laboral a la órbita porteña, una demanda histórica del macrismo y del distrito que busca igualar la capacidad judicial a la del resto de las provincias. La transferencia es vista como un guiño de Milei al PRO, aliado electoral y legislativo que le aportó votos para la sanción de la reforma laboral y la baja de edad de imputabilidad, ambos proyectos apoyados públicamente por el jefe de Gobierno.
En Uspallata señalan que uno de los objetivos de la absorción de las capacidades judiciales es terminar con la denominada "industria del juicio" y ganar autonomía. En Nación son más directos: cortar con los jueces antiempresa y prokirchneristas. El peronismo asegura que detrás está el sueño de Mauricio Macri de poner magistrados afines a las empresas. Lo cierto es que, mientras se esperan novedades por la coparticipación, el Gobierno nacional ofrece otros botines como moneda de cambio.
Así las cosas, pese a la buena relación que mantiene con Caputo y con el ministro del Interior, Diego Santilli, el jefe de Gobierno es consciente del deseo de LLA de lanzarse a la conquista del territorio PRO en 2027, una aventura que tropezó recientemente a raíz del escándalo de Manuel Adorni, quien era hasta ahora -y aún sigue siendo- el potencial candidato de Karina Milei. Detrás asoma Patricia Bullrich, siempre al acecho.
Por ese motivo, pese a los acuerdos con Nación y al diálogo abierto por la coparticipación, el alcalde seguirá adelante en la disputa intestina por el voto antiperonista con los libertarios, en una batalla que se anticipa cruenta. Por lo pronto, sin disparar al cuerpo contra Adorni por las denuncias por presunta corrupción, apunta a diferenciarse de los violetas a través de la Legislatura y de la gestión, cuestionada por un sector de los porteños por los errores iniciales en higiene y espacio público, y por otros por el endurecimiento en su política de seguridad, desalojos y la falta de planes de vivienda.
El objetivo del jefe porteño es reelegir, pero para eso necesita revivir las alicaídas aspiraciones del PRO, golpeadas tras la derrota de mayo del año pasado que los obligó a posicionarse como furgón de cola de LLA en octubre. La causa contra el jefe de Gabinete abre una puerta. Defender la hegemonía en el distrito es la meta.







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