ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

17 de julio 2008 - 00:00

Kirchner empleó todo para el voto final

ver más
Ocurrencias tucumanas de último momento. Un grupo de activistas del kirchnerismo se disfrazó de pingüinos para presionar por el voto a favor de las retenciones.
El conteo minucioso de los votos a favor y en contra entretuvo ayer a Cristina de Kirchner en la previa de la sesión del Senado. La Presidente, que intervino en las negociaciones, hizo un seguimiento sistemático y recién al atardecer dio por segura la victoria.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temprano, en Olivos, junto a Néstor Kirchner, proyectó el resultado de la votación. Hubo momentos de incertidumbre: sobre todo luego de que Teresita Quintela (PJ-La Rioja) y José Martínez (ARI-Tierra del Fuego) anunciaron su voto en contra.

Sin embargo, difusor de buenas noticias, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se encargó de transmitir que la sanción no peligraba. Un piso de dos hasta un máximo de siete votos, siempre a favor, era el cálculo que se encargó de vocear el ministro.

Fueron horas frenéticas. La confianza que a lo largo de todo el día difundió Fernández contrastaba con la inquietud que generaron dos senadores: el radical K de Santiago del Estero Emilio Rached y el peronista catamarqueño Ramón Saadi.

Con Saadi, al menos, había diálogo. La hermana y asesora del senador, Alicia, estuvo en Casa Rosada, donde se reunió con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el operador Juan Carlos Mazzón. Pasadas las 19, Saadi anunció al bloque que votaría a favor.

Lo de Rached fue un thriller: inubicable, sobre el senador el gobierno puso su radar para volcar su arsenal de seducción. Todo se complicó porque Gerardo Zamora, a quien tributa Rached, vivió ayer un incidente familiar y su conexión con Casa Rosada fue intermitente.

En persona, la Presidente siguió en detalle esas conversaciones. Se vio, aseguran, con Alicia Saadi. Mantuvo, además, contacto con el jefe del bloque del FpV, Miguel Pichetto, y con José Pampuro. Con Julio Cobos, el vicepresidente, habló Fernández.

En el ruido, hubo mensajes de pacificación hacia el mendocino. «Jamás se dudó de cómo iba a votar Cobos si tenía que votar. Iba a apoyar el proyecto oficial», se explicó. Era, a esa hora, ya de noche, una teoría contrafáctica: no se requería el voto del vice.

Para entonces, Saadi ya había anticipado en el recinto su voto positivo, y fuera del Congreso comenzaba el festejo de los kirchneristas. A la celebración se sumó Hugo Moyano, rodeado de camioneros, y más tarde apareció la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.

Se especuló con el arribo de Kirchner. Pero el ex presidente, según se informó anoche en Balcarce 50, permaneció todo el día en la residencia de Olivos. Pasadas las 21, Cristina de Kirchner dejó la Casa Rosada y se dirigió a la quinta presidencial.   

  • Recreos

    A las 15.45, la Presidente llegó a la Casa de Gobierno y se encerró en su despacho. Dialogó con ministros, estuvo en permanente contacto con Kirchner y cruzó llamados con senadores del oficialismo.

    Un episodio la distrajo, por un rato, del escarceo en el Congreso: el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, junto con Estela de Carlotto, la visitaron en su despacho para festejar una sanción dispuesta pero por otro parlamento.

    En EE.UU., por ley, se desclasificaron archivos de inteligencia sobre la violación de derechos humanos en la dictadura. En concreto, son informes sobre el Plan Cóndor y la apropiación de menores. Del anuncio participaron dos recuperados: Juan Cabandié y Victoria Donda.

    La renuncia del vicegobernador de Tierra del Fuego, Carlos Basanetti, agregó otro desvelo. Se leyó como un castigo al voto de Martínez, pero, en esencia, implica una impugnación grave al modo con que la Casa Rosada trata, o destrata, a las provincias.

    La prioridad era, claro, el debate en el Senado que se demoraba y postergaba la votación para pasada la medianoche. La intriga evitó que se detengan a analizar el día después. Todo, en ese aspecto, es incierto: sobre todo la reacción de los chacareros y su posible retorno a las rutas.

    «No tienen margen: no les queda otra que aceptar la votación y después que vayan a la Corte», se autoconvencía, anoche, un funcionario. Todo el día, sin embargo, los dirigentes rurales insistieron con que seguirían con la protesta, pero sin detallar cómo ni cuándo.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias