Kirchner fustiga a Cobos, pero reivindica a Alfonsín ante peronistas

Política

En el acto oficial por el Día de la Lealtad, el titular del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, apeló ayer a una de sus versiones más conciliatorias y llamó varias veces a la "convivencia nacional", pese a que acusó de "desleal" al vicepresidente Julio Cobos.

Ante miles de militantes en Paraná, Kirchner bajó un mensaje de unidad hacia el peronismo, pero también amplió su enfoque al instar a todos los argentinos a superar las "diferencias" y a convivir en medio de la crisis financiera internacional.

En ese contexto, el ex jefe de Estado dijo que es "optimista" respecto a cómo afectará la situación a la Argentina y reivindicó los pilares del modelo económico que implementó en 2003.

En el plano político, cuestionó, sin nombrarlo, al vicepresidente Julio Cobos "por la deslealtad que tuvo con la presidenta" Cristina Kirchner, al tiempo que rescató la figura de Raúl Alfonsín por "su lucha por la democracia".

"Reconocemos lo importante del 30 de octubre de 1983, cuando recuperamos la democracia. Siempre le vamos a reconocer su aporte a la reconstrucción de la democracia. Desde acá, un acto peronista, le reconocemos eso y esperamos que mejore de salud", enfatizó Néstor Kirchner.

En el acto en que también fueron oradores el titular de la CGT, Hugo Moyano, y el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, el líder justicialista evitó las críticas directas hacia los sectores del peronismo que realizaron sus propios actos.

También mostró un cambio de actitud para con el campo, al afirmar: "Apoyamos a los pequeños y medianos productores, que son parte de este proyecto, más allá de las diferencias, siempre nos van a tener trabajando".

Elípticamente se refirió a Cobos, y resaltó que el vicepresidente "no comprendió que fue votado para ser parte de un proceso de transformación".

"La lealtad es un valor muy importante en la vida, y le digo a Cristina, que si le toca sufrir una deslealtad de alguien que no ha comprendido que fue votado para ser parte de un proceso de transformación, esa deslealtad la cubriremos con nuestra fuerza", subrayó Kirchner, y agregó: "Por un distraído no podemos dejar en el camino a los que sueñan".

Al mismo tiempo, reivindicó las políticas instauradas desde el comienzo de su gestión en el Ejecutivo en 2003, y sostuvo que la crisis financiera internacional no afectará a la Argentina.

"Decían que era un sueño. Lamentablemente para el mundo, alguna verdad teníamos y ante esta crisis inédita, la Argentina está tratando de vivir con lo propio. Nuestra Presidenta no descansa para seguir desarrollando planes de trabajo", recalcó.

Al cerrar su discurso, el ex mandatario convocó "sin odios ni rencores, a todos los que quieran converger en un espacio común".

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