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16 de marzo 2007 - 00:00

Kirchner, de nuevo a dos puntas

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Al pupilo de la Casa Rosada y el peronismo en la Capital, Daniel Filmus, le prohibieron tararear «la marchita» o posar con iconografía partidaria. No sorprende: por una emboscada de Néstor Kirchner, el PJ nacional está pulverizado; orgánicamente, en estado vegetativo.

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En esa foto, que muestra al patagónico con la bota sobre la presa supuestamente moribunda -es decir, el partido que sometió y degolló-, no detecta un fenómeno: antes de octubre, en buena parte del país, el peronismo copará toda la oferta electoral con chances de victoria.

En al menos seis provincias -sin contar la Capital Federal-, hasta ahora, el próximo gobernador se dirimirá entre dos, y en algún caso, entre tres dirigentes del peronismo.

Cuando la farándula política se emparenta con el trastorno de bipolaridad -un semanario se lo diagnosticó con malicia, a Cristina Fernández; los abogados de «Isabelita» lo usan como escudo para salvar a su defendida del banquillo- Kirchner quiere ser dueño de esa dualidad.

Los traductores presidenciales dicen que se trata de múltiples candidatos K. Otros intérpretes, exiliados de la Casa Rosada, interpretan que eso que el gobierno identifica como pankirchnerismo, no es otra cosa que peronismo en estado puro, vestido a la moda actual.

Pero el florecimiento de candidatos peronistas, todos con algún tipo de recepción y cobertura de la Casa Rosada, tieneuna tercera definición: anti-Concertación, porque todo está teñido de peronismo, más o menos kirchnerista, más o menos autónomo, más o menos leal.

Esa es la novedad, con formato de queja, que los radicales K comenzaron a difundir después de la elección en Catamarca porque sólo hay pacto donde gobierna la UCR y, además, en más de un territorio radical, Kirchner «habilitará» -en el sentido más amplio del términoa un PJ-K.

  • Calendario

    La protesta ya llegó a oídos de Kirchner.

    Este domingo, en Entre Ríos, se abrirá ese calendario particular: Sergio Uribarri, heredero de Jorge Busti, y Julio Solanas, aparecen en la grilla como potenciales gobernadores (ver nota en Ambito Nacional). Los dos son peronistas declarados; ambos, a su modo, se dicen kirchneristas.

    Bajo el tormento de la crisis de las pasteras, Kirchner ordenó no intervenir en esa pulseada. Aquí y allá, sin embargo, algún delegado presidencial -Graciela Ocaña, junto a Busti; Alicia Kirchner con Solanascaminó sin demasiado ruido junto a los candidatos.

    La dualidad se repetirá, en junio, en Tierra del Fuego, cuando el vicegobernador en funciones, ex afiliado del PJ, Hugo Cóccaro compita posiblemente contra el también peronista, Daniel Gallo. Seguirá, con matices, en la Capital: Filmus y Jorge Telerman.

    El 1 de abril, en Tucumán, Beatriz Rojkés, esposa del gobernador José Alperovich, disputará la jefatura del PJ con Fernando Juri, hijo del ex gobernador Amado Juri. Será la preparatoria de la general en la que, en agosto, se toparán Alperovich y Juri.

    Para el mismo mes, pero en la norteña Salta, apuntalado por el gobernador Juan Carlos Romero, el vice, Walter Wayar, se prepara para entreverarse en un mano a mano cruel con el diputado Juan Manuel Urtubey, quien asegura contar con la bendición de la Casa Rosada.

    Detrás de la frontera norte, Hugo Tobchi -¿o será, al final, la hermana Liliana Fellner?toma carrera para disputar la sucesión de Eduardo, en Jujuy con Rubén Daza, quien en 2003 se resignó (lo resignaron) sobre la hora a competir por el mismo cargo.

    En San Luis, el dominio de los Rodríguez Saá, también todo es peronismo: Alberto, que busca su segundo mandato, chocará con Daniel Pérsico, detrás de quien, la Casa Rosada quiere alinear a todas las tribus peronistas y radicales que combaten a los hermanos.

    En todos estos casos, la Concertación no existe o, si se mira con ingenuidad, la Concertación es interperonista. Además, en el grueso de esas provincias -salvo Salta y San Luis-gane quien gane, Kirchner se atribuirá el triunfo como ocurrió el domingo en Catamarca.

    Esa bipolaridad se repetirá en la fecha que más le importa a Kirchner: el 28 de octubre, donde autorizará dobles listas K, de diputados y senadores nacionales, en detrimento de la UCR, y con un único objetivo: garantizarse, o garantizarle a Cristina, calma y obediencia en el Congreso.
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