Kirchner recibió a familiares
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Familiares de víctimas de la tragedia de la disco República Cromagnon ayer al ingresar a la Casa de Gobierno en donde se entrevistaron con Néstor Kirchner. Hubo expresiones de dolor y bronca, y un amago de discusión. Se impidió registrar fotografías del encuentro.
-Yo no tengo poder sobre Ibarra.
-Tiene razón, voy a interceder.
Néstor Kirchner se quedó sin argumentos para refutar el planteo dolido y furioso de un hombre que le pedía que gestionara un encuentro con Aníbal Ibarra. En definitiva, el reclamo que desde hace días hacen los familiares de las víctimas de la tragedia de Once, que ayer fueron recibidos por el Presidente.
También juramentó que dará ayuda para las familias y asistencia legal -pondrá a su servicio abogados para que los patrocinen-(algo realmente inapropiado, ya que las demandas serán mayormente contra el Estado), y, como es un clásico, repartió los teléfonos de sus secretarios privados para que, «cuando lo necesiten y todas las veces que sea necesario», lo llamen.
A lo largo de las casi dos horas que duró el encuentro, hubo momentos de tensión y de angustia. El ministro del Interior actuó como escudo para los reproches por la lentitud judicial y los engorrosos trámites con los cadáveres. «La Justicia no es nuestra; la morgue, tampoco», se atajó.
Fue, además, el primero que tuvo que responder por Ibarra ante las quejas aireadas de los familiares. «Nosotros nos solidarizamos con ustedes, no los vamos a dejar solos. Pero este tema no es nuestro, es del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires», agregó.
Por la tarde, había agotado teléfonosorganizando la cita con Kirchner. Se comunicó con intendentes del conurbano para que acercaran a los familiares a la Casa Rosada. Algunos, como Alberto Balestrini y Alberto Descalzo, participaron del encuentro.
Cuando comenzaban a escucharse quejas sobre la no presencia del Presidente, el vocero Miguel Núñez salió de la reunión y volvió unos minutos después con Kirchner. Hubo un intento de aplauso, que se apagó pronto, y luego se produjo el momento de mayor conmoción: un hombre, padre de un adolescente muerto en la tragedia, se abrazó a Kirchner y comenzó a llorar.
• Compromiso
Luego el Presidente habló: se comprometió a acompañar a los familiares y aseguró que no volvería a hablar de la tragedia. «No voy a volver a referirme a esto; no quiero contribuir a un show mediático».
A su alrededor, se agolpaban los familiares que se identificaban portando fotos de sus hermanos, hijos o novios, víctimas de la tragedia.
Durante la tarde, a poco de regresar de Santa Cruz, se recluyó en su despacho hasta donde, cada tanto, el jefe de Gabiente, Alberto Fernández, y el ministro de Interior le acercaban partes sobre los operativos de asistencia a familias de las víctimas.
El jueves por la mañana, según dispuso ayer, volverán a la Casa Rosada acompañados por el resto de los familiares -hubo algunos que no quisieron asistir-. Quizá para entonces, el Presidente haya logrado que Ibarra también se haga un espacio en su agenda para recibirlos.



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