El país entra en las últimas 96 horas de proselitismo. El oficialismo debe respetar una veda a hacer campaña con actos institucionales y echa mano de un producto que hasta ahora desechó: los símbolos partidarios. Néstor Kirchner explota los 60 años del 17 de octubre para celebrar una lealtad peronista que hasta ahora sólo habían exaltado sus adversarios internos dentro del PJ. Al mediodía estará en Rosario tratando de reformar la chance de los candidatos en Santa Fe. Por la tarde, su esposa Cristina compite casi a la misma hora con Chiche Duhalde por captar la lealtad peronista del conurbano. En la Capital Federal, el oficialista Rafael Bielsa busca también identificación peronista para descontar diferencias con Mauricio Macri y Elisa Carrió.
Chiche Duhalde se hizo acompañar por símbolos partidarios en el escenario de los actos de fin de semana en la 5ª sección electoral (Balcarce, Necochea).
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Antesala de la pulseada del 23, Fueron procesos diferentes: desde el primer minuto,
En un baldío de José C. Paz, a la primera dama le preparan el bullicio de 40 mil aplaudidores. En el microestadio de Lanús, casi un templo duhaldista, para vitorear a Chiche los coroneles bonaerenses prometen, menos pretenciosos, amontonar a unos 6 mil militantes.
Los actos, convocados para la misma hora en los extremos del Gran Buenos Aires, pondrán en marcha el cronómetro para señalar un tiempo de descuento: colgadas del PJ,
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