Otra promesa incumplida de Néstor Kirchner a los radicales de Julio Cobos aliados con la Casa Rosada, quienes deberán presentarse a las elecciones presidenciales del 28 de octubre sin boleta propia.
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Aunque Alberto Fernández le había prometido a la UCR kirchnerista que la confederación de partidos creada por Cobos, el Frente Cívico para la Concertación Plural, presentaría una boleta aparte de la del Frente para la Victoria, finalmente el kirchnerismo decidió subsumir a la fuerza electoral creada por el mendocino dentro del partido del gobierno.
El enojo de la UCR kirchnerista forzó a los apoderados del oficialismo a enviar el 29 de agosto, un día después del cierre para la inscripción de frentes electorales, un acta a la Secretaría Electoral donde se especificaba que el logo de la «concertación» debería aparecer en las boletas con el mismo tamaño que el del Frente para la Victoria.
La alianza denominada Frentepara la Victoria fue inscripta el 28 de agosto y está integrada por el Partido Justicialista, Partido de la Victoria, Frente Grande, Intransigente, Movimiento Libres del Sur, Conservador Popular y la Concertación Plural. Pero el partido de Cobos, constituido para poder participar de las elecciones luego de la intervención decretada por el Comité Nacional de la UCR a los distritos que adhieren a la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, había sido armado por los radicales kirchneristas el 28 de junio con domicilio en Diagonal Roque Sáenz Peña y fue ratificado en una reunión en Vicente López a fines de julio pasado.
Marginados
Los radicales kirchneristas están siendo marginados por el matrimonio presidencial en el tramo final de la campaña electoral. Por eso, como anticipó este diario, ya reclamaron una decena de actos donde Cobos aparezca en la foto junto a la primera dama. Este fixture proselitista se haría público mañana para calmar la ansiedad del radicalismo que adhiere en Mendoza, Corrientes, Santiago del Estero, Río Negro y Catamarca a la concertación «plural» lanzada por Kirchner el 25 de mayo del año pasado.
Como para mantener las formas, Fernández y el ministro de Gobierno de Mendoza, Sergio Marinelli, ya habían acordado que en el cuarto oscuro figuraría tanto el nombre del FpV como el del partido creado por el gobernador mendocino (FCPCP) para poder secundar a la esposa del Presidente por afuera de la Unión Cívica Radical.
Los radicales K pretendían presentar en sus provincias boletas de la Concertación, en vez del Frente para la Victoria, adhiriendo a la fórmula Cristina-Cobos pero colgando sus propias listas de candidatos a diputados y senadores. Esa aspiración, en un principio avalada por una Casa Rosada empapada de «colectoras» electorales con tal de ofrendarle a la primera dama una cómoda victoria en octubre, fue rechazada de manera inconsulta y sopresiva por el kirchnerismo. Es que en las provincias del interior los barones del PJ, como el senador Miguel Pichetto, se sentían debilitados por la ingeniería electoral de la concertación con la UCR. Y por eso se dejó a los radicales kirchneristas sin boleta propia para octubre. Ahora en distritos como Río Negro, el candidato a senador del radicalismo K, Pablo Verani, deberá presentarse en la boleta del Frente para la Victoria, la misma de la que colgará su candidatura Pichetto.
Al presentar una sola boleta, el oficialismo intenta prevenir nuevos conflictos como los suscitados en Río Negro, Catamarca y Neuquén, donde kirchneristas y radicales alineados con la Casa Rosada compitieron entre sí por las gobernaciones provinciales, dejando a Néstor y Cristina de Kirchner en medio de la línea de fuego, sin poder pronunciarse a favor de ninguno de los bandos y declarándose prescindentes en las campañas.
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