El festejo del cumpleaños del diputado Carlos Kunkel el domingo al mediodía fue la primera celebración del triunfo del oficialismo en las elecciones con los datos del escrutinio definitivo en la mano. Al local de Florencio Varela que eligió el comisario político del kichnerismo en el Congreso y el Consejo de la Magistratura, se acercaron los verdaderos amigos del gobierno. Primeros en la lista, la jueza electoral María Servini de Cubría y su delegado en la intervención del PJ nacional, el diputado electo Ramón Ruiz. Del peronismo bonaerense, Alberto Balestrini; Mariano West; los apoderados Carlos «Cuto» Moreno y Jorge Landau; el jefe del partido, José María Díaz Bancalari. De la militancia, un solo ministro, Jorge Taiana; también el electo diputado nacional por la Capital Juan Carlos Dante Gullo. Como el festejado y el canciller, el porteño «Canca» sufrió larga prisión durante el gobierno militar. También se acercaron la diputada Diana Conti, partner de Kunkel en el Consejo de la Magistratura en el control de los jueces, la perdedora Manuela Rico, y el infaltable Antonio Cafiero, cuya presencia extiende patente de peronismo a cualquier tertulia.
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Se levantaron copas por los ingresantes a la Cámara, pero también por la tira de derrotados, como los duhaldistas Jorge Villaverde (perdió la elección por la intendencia de Almirante Brown), Osvaldo Mércuri (víctima de otro ex duhaldista en Lomas de Zamora), Oscar Rodríguez (Presidente Perón), Antonio Arcuri (San Vicente).
En la sobremesa aparecieron, con tanto baqueano electoral, pinceladas jugosas sobre el resultado de los comicios, algunas no registradas hasta ahora por la dificultad de ir conociendo los números finales. Por ejemplo, que en el pueblo donde registró domicilio y vota Carlos Reutemann, Llambí Campbell (Santa Fe), ganó Elisa Carrió para las presidenciales.
Rarezas
En otras ciudades hubo rarezas, como que en Bahía Blanca, Carrió le ganó por 10 puntos a Cristina de Kirchner, Daniel Scioli le ganó por el mismo margen a Margarita Stolbizer, pero el peronismo no Frente para la Victoria retuvo la intendencia. En La Plata, también le ganó Carrió a Cristina por dos puntos, pero a gobernador se impuso Scioli casi por 20, y de nuevo la intendencia fue a otro peronista, Pablo Bruera, que desalojó a Julio Alak, que parecía escriturado en ese cargo.
Fenómeno parecido se verificó en Mar del Plata, de nuevo con un triunfo de Carrió sobre Cristina de Kirchner por 5 puntos, avalancha en favor de Scioli por casi 20 puntos, pero también derrota en la intendencia, que se la quedó el vecinalista Gustavo Pulti. En la elección a concejales de Río Gallegos (donde ganó la reelección el radical «Pirincho» Roquel) ganó la elección el voto en blanco.
En algunos distritos, la elección sirvió para despachar cuitas familiares. Presidente Perón es un ejemplo. Allí se enfrentaron Silvina Rodríguez (hija de los duhaldistas Oscar Rodríguez y Mabel Müller) contra Aníbal Regueiro, ex intendente destituido por moción de los Rodríguez, que lo había llevado a ese puesto como una muestra de una confianza casi familiar que se perdió hace dos años. En las urnas se enfrentaron personas que son casi familiares, con otra rareza, allí se hizo una de las mejores elecciones de la primera dama y Scioli, 59% cada cual, y hubo uno de los récords de voto en blanco (23 a gobernador).
También hay bloopers no registrados por los titulares, como que Scioli -clave para la reelección de los Kirchner- perdió en una comuna de la cuarta sección electoral, Rivadavia, en donde se impuso Stolbizer por sobre el vicepresidente por ¡12 puntos!, aunque menos que los 18 puntos de distancia que le sacó Carrió a Cristina de Kirchner. Otra rareza -a investigar según esa mesa poblada de punteros- es Capitán Sarmiento, adonde hizo su mejor elección Pino Solanas (cuarto a presidente, tercero su postulante a gobernador, Luis Brunatti). Pero son infinitas las anécdotas, que se agregan a los testimonios recogidos por la prensa de compra de votos, robo de boletas, demora del escrutinio, que han hecho estallar este año el sistema electoral.
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