Ignacio
Copani
estuvo en
la Plaza
con
Cristina de
Kirchner,
con quien
estrechó
vínculos
tras su hit
«Cacerola
de teflón».
¿Cuán creíble puede ser el cantautor dilecto de Cristina de Kirchner, Ignacio Copani, que hace años se hizo famoso por «Cuántas minas que tengo» y ahora despotrica contra la «Cacerola de teflón»? ¿Cómo tomarlo en serio cuando supo entonar letras en 2001 donde reiteraba que vendía cualquier cosa por un dólar o que los argentinos viven «Soñando una Ferrari y dormir con Valeria Mazza»?
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El hit que celebra el gobierno con música pegadiza (al menos no se trata de la cumbia villera), no fue grabado aún pero circula por Internet:
«No te oí... En los días del silencio atronador/No te oí junto a las madres del dolor/ No te oí al borde de las rutas de Neuquén, mientras mataban por la espalda a mi maestro/yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente (...)
Cacerola de teflón, volvé al estante/que la calle es de las ollas militantes, con valiente aroma de olla popular.
Cacerola de teflón, a los bazares/o a sonar con los tambores militares, como tantas veces te escuché sonar (...)
Cacerola de teflón, volvé al estante/de los muebles de las casas elegantes/que las cocineras te van a extrañar.
Cacerola de teflón, a los bazares/o a sonar en los conciertos liberales /como tantas veces te escuché sonar.
No te oí en el puente de Kosteki y Santillán/No te oí por el ingenio en Tucumán/ No te oí en los desalojos ni en los barrios inundados de este lado (...)
Inspiración
Copani, que habla de liberalismo pero le dedicó una canción al dólar, dijo que escribió la canción cuando «Vi que las protestas no eran espontáneas, que partieron mayoritariamente de Barrio Norte y Recoleta, tras el discurso de Cristina de Kirchner, el 25 de marzo, cuando la Presidente consideró a la protesta rural como un piquete de la abundancia. En diciembre de 2001, los cacerolazos estuvieron más cerca del bolsillo de la gente que de la problemática social».
Sin embargo, este músico que se dice comprometido es el mismo que escribió: «Yo soy capaz de cualquier cosa por un dólar/no hay un remedio que me ponga mejor/ni la aspirina con azúcar y soda/ni las caricias ni las frases de amor.
Soy capaz de cualquier cosa por un dólar/imaginate lo que haría por dos, entregaría a mi propia señora/ conseguiría a mi propio señor/Por un dólar, por uno robaría, por un dólar las piernas abriría/ por un dólar me haría de la CIA y a mi madre y a mi padre y a mi hermana mataría/ por un dólar tal vez me bañaría, por un dólar empujo a la vía al cieguito que esperaba la llegada del tranvía/Por un dólar a usted lo votaría».
Presente
Cristina le debe haber regalado un dólar. O tal vez dos.
Ignacio Copani estuvo ayer en la Plaza con Cristina de Kirchner, con quien estrechó vínculos tras su hit «Cacerola de teflón».
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