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28 de abril 2008 - 00:00

La Argentina cada vez más complicada por Siemens

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El temblor que se desató en las oficinas de Siemens en Munich por las acusaciones sobre pagos de coimas en distintos países está lejos de parar. Hoy se conocerá el nombre de otro ejecutivo de la empresa que reconoció abiertamente la existencia del pago de sobornos a los negociadores argentinos del contrato inicial con la empresa alemana para la confección de los nuevos DNI en 1998.

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Hasta ahora, otro alto ejecutivo, separado de Siemens en noviembre pasado, había sido detenido y luego liberado tras colaborar con la investigación al confirmar que había recibido informes de distintas empresas asociadas a la alemana sobre el pago de sobornos para garantizarse la firma de contratos. Fue el mismo que denunció un procedimiento similar para la negociación del contrato de los DNI durante el gobierno de Carlos Menem y el que relató que una consultora suiza lo había contactado entre 2002 y 2003 para intentar salvar esa licitación que Fernando de la Rúa había anulado. En total, denunció que a funcionarios argentinos se pagaron primero u$s 70 millones y luego otros u$s 10 millones por un contrato que, de haberse cumplido, le hubiera significado a Siemens una facturación superior a u$s 1.200 millones. El mayor implicado hasta ahora en el escándalo es el ex presidente de la compañía Heinrich Von Pierer, relevado de su puesto el año pasado. La primera mala noticia de la semana para él se conocerá hoy, cuando la revista «Der Spiegel» revele el nombre del segundo arrepentido que confirma la existencia de coimas. De todas formas, la fiscalía en Munich se ha manejado hasta ahora con extrema cautela.

Ya recibió de Von Pierer toda la documentación que le reclamó, pero no existe todavía ninguna acusación formal. Del ex jefe de la Siemens poco se ha escuchado hasta ahora: sólo habla su abogado, que negó la existencia de cualquier ilícito, pero desde la Justicia ya comenzaron a filtrarse detalles de las operaciones.

  • Intermediarios

  • De acuerdo con la investigación de «Der Spiegel», el ejecutivo confirmará que Von Pierer estaba al tanto del pago de «comisiones» que se le habría exigido para que su compañía se hiciera cargo, a través de licitación, de la confección digital de todos los DNI.

    Hace una semana, se supo que Siemens habría pagado entre 1998 y 2003 casi 80 millones de dólares de sobornos a intermediarios argentinos. Además de la confección de los documentos, el proyecto preveía la instalación de un nuevo sistema de control e informatización de los movimientos de pasajeros y cargas en los pasos de frontera.

    El testigo que declaró hasta ahora ante los fiscales afirmó que él mismo y uno de los ejecutivos de Siemens discutieron con Von Pierer en persona el pago de las coimas a la Argentina. Fue entonces cuando el ex presidente de la compañía, de acuerdo con ese relato, les ordenó comportarse como « soldados de Siemens», frase que ya se hizo famosa en la prensa alemana.

    El mismo ejecutivo de la empresa declaró que él mantuvo conversaciones con otros dos miembros del directorio, uno de los cuales, Uriel Sharef, también está siendo investigado como sospechoso en el escándalo por coimas en Siemens.

  • Sobreprecios

    El caso de Sharef es uno de los más complicados, sobre todo para la Argentina. Fue vicepresidente ejecutivo de la empresa hasta diciembre del año pasado y encargado de las negociaciones por contratos para la empresa con gobiernos extranjeros, especialmente en América. Sharef no sólo fue quien negoció la venta de turbinas generadoras para las centrales de San Pedro y Santa Fe, sino que también enfrenta en Colombia una investigación por sobreprecios en licitaciones.

    Von Pierer renunció como presidente de la empresa en abril de 2007, en medio del escándalo que por entonces golpeaba a Siemens y a una decena de países supuestamente implicados, entre los que está la Argentina. En 2006, la empresa descubrió que algunos de sus ejecutivos habían utilizado fondos de la compañía para sobornar a funcionarios extranjeros por más de 1.500 millones de euros. El escándalo tomó tal dimensión, que forzó también la renuncia de otra de las cabezas de la empresa, el CEO Klaus Kleinfeld.

    La compañía ahora está colaborando con la Justicia en Munich y está al mismo tiempo bajo investigación. Pero aunque se produjo una purga poca veces vista en su directorio el año pasado, nada indica que la Siemens en sí misma no vaya a ser acusada de violar la legislación civil alemana y, por lo tanto, pueda recibir sanciones más allá de los supuestos delitos que pudieran haber cometido sus ejecutivos.
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