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11 de noviembre 2015 - 08:42

"La ciudadanía demanda un mejor Estado que controle los factores del mercado que lo distorsionan"

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Gerardo Noto coordinador del Área de Gobernabilidad Democrática para América Latina y el Caribe del PNUD.
De cara al balotaje presidencial entre Daniel Scioli y Mauricio Macri, Argentina Debate organizó una discusión de propuestas el 22 de noviembre en la Facultad de Derecho. Según lo acordado, el evento girará en torno a cuatro ejes: Desarrollo económico y humano, Educación e infancia, Seguridad y Derechos Humanos, y Fortalecimiento democrático.

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Ámbito.com consultó al coordinador del Área de Gobernabilidad Democrática para América Latina y el Caribe del PNUD, Gerardo Noto, para analizar los desafíos respecto del último tópico. Si bien la mirada de Noto sobre el fortalecimiento democrático se extiende más allá de las fronteras argentinas, sirve para poner en relieve las necesidades que el próximo gobierno deberá atender en materia de participación ciudadana, calidad de las instituciones y el equilibrio entre un Estado poderoso y el rol del mercado.

El especialista es mendocino, licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública de Uncuyo y trabaja en el ámbito de Naciones Unidas desde hace una década. Fue asesor del Senado en relaciones internacionales y el Mercosur y actualmente dirige de proyectos para promover la democracia y la participación inclusiva y diálogo social en la región. El PNUD es un Programa de Desarrollo de la ONU que trabaja con gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado para ayudar a los países a impulsar y sostener el crecimiento que mejore la calidad de vida de las personas.

Periodista: ¿Cómo percibe la democracia en la Argentina y la región?

Gerardo Noto: Por un lado reconocemos lo que se llama la democracia electoral, que es el proceso por el cual las autoridades son electas por la ciudadanía en elecciones transparentes, limpias y justas, que reflejen el resultado de lo que la ciudadanía expresa en el voto, y en ese sentido hay avances claros. Por otro lado, desde 2004 el PNUD expresa en sus informes que la agenda de la democracia es más que la electoral, es la democracia de ciudadanía, con derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales. Ya no es que las autoridades lleguen a sus puestos por vías electorales, sino que también cuál es la situación de la ciudadanía en cuanto a los goces de sus derechos.

P.: ¿Y cuál es la situación?

G. N.:
Después de 30 años de procesos de democratización se pueden identificar luces y sombras. En el día a día, ya sea en la Argentina, México, Brasil o cualquier país, la ciudadanía se manifiesta. Es un ciudadano que conoce sus derechos y tiene la libertad de manifestarse y expresarse a través de sus autoridades, pero también reclamando en los medios, las redes sociales y en la calle.

P:. ¿Dónde debe estar la clave para mejorar el fortalecimiento de la democracia?

G. N.:
Se debería focalizar la atención en la relación Estado-ciudadano, desde la perspectiva de mayor participación e inclusión. La ciudadanía es heterogénea, hay dimensiones diversas, como la socioeconómica, de género, étnica, de edad, que tienen mayores dificultades para hacer escuchar su voz. La apuesta es fortalecer y ampliar los mecanismos de participación, con particular atención a las mujeres, los jóvenes, las poblaciones indígenas, grupos excluidos o marginados. Por eso es importante plantear que el ejercicio de la democracia tiene componentes que funcionan y desafíos por delante. Como positivo se destaca esa ciudadanía que reclama, que es una ciudadanía más empoderada, que a su vez demanda al Estado y a las instituciones públicas nuevas respuestas o mejoras a su funcionamiento.

P.: En este contexto, ¿resulta necesaria una modernización del Estado?

G. N.:
En cuanto a la praxis, el concepto de modernización del Estado fue parte de un discurso y de aplicación de políticas a fines de los 80 y en la década del 90 donde se leyó como un achicamiento del Estado en busca de más eficiencia, pero esa situación evolucionó con el cambio de siglo. Ahora está permanente la idea de modernizarlo, pero fortaleciéndolo. La ciudadanía demanda más eficiencia, pero no asociado al achicamiento, sino al fortalecimiento efectivo. Pide equidad, transparencia, acceso a la información, revisión de cuentas, acceso universal a los servicios públicos, mejor transporte, salud, calidad de educación. Hoy la demanda de una modernización debe estar de la mano de la demanda de estos tiempos, con más participación e inclusión, repensando al Estado desde la perspectiva ciudadana a nivel nacional y subnacional, en las provincias.

(Nota del redactor: PNUD es una de las instituciones internacionales junto al Banco Mundial, la OEA y la CEPAL que promueven políticas de Gobiernos y Parlamentos Abiertos, donde Gobiernos o Congresos y la sociedad civil acuerdan medidas por mayor transparencia y acceso a los datos, que es imprescindible según Noto para modernizar el Estado.)

P.: ¿Usted cree que ampliar el rol del mercado y reducir el rol del Estado contribuyen al fortalecimiento de la democracia?


G.N.: Creo que la ciudadanía reclama un mejor Estado y a la larga repercute en un mejor mercado. Sin dudas debe haber lugar para la iniciativa individual, la libertad económica y que el mercado funcione, pero para que funcione también hace faltan mecanismos de Gobierno de la sociedad y establecimiento de normas, ya sean de control o penalización. Todo el sistema del Estado es fundamental, aún desde una perspectiva liberal. La ciudadanía demanda es un mejor Estado, que inclusive sea lo suficientemente poderoso para controlar a aquellos factores dentro del mercado que lo distorsionan, como la concentración de grandes actores económicos transnacionales o no, que pueden perturbar al conjunto de intereses globales y sociales. Por ejemplo, en las industrias extractivas (petróleo, minería, gas) es fundamental que se cumpla con la normativa ambiental, socioeconómica y de consulta a las comunidades. En esta interacción o dialéctica, hay una demanda de un Estado más fuerte y eficiente, no necesariamente más grande, pero la adecuada proporción con el mercado depende de cada sociedad. No hay un modelo único. Si se quiere buscar un modelo exitoso hay diversas combinaciones, pero siempre es un Estado con determinados niveles de calidad institucional y cumplimiento de las normas que hacen que la sociedad y el mercado pueden evolucionar.

P.: ¿Qué rol deben ocupar los organismos de control?

G.N.:
Son componentes fundamentales de la estructura institucional de Estado, sea por vía administrativa, legislativa o judicial. En el marco de una democracia ciudadana sería insuficiente pensar los mecanismos de control sin pensar el rol de los ciudadanos. No solo hay que pensar la parte punitiva, sino la preventiva para prevenir procesos de rompimiento de la ley, corrupción o falta de transparencia. La prevención mucho tiene que ver con el acceso a la información porque si se fortalecen los organismos se minimizan los mecanismos no acordes a la norma.

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