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17 de septiembre 2007 - 00:00

La gente elige no votar: cae hasta 10% la concurrencia

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Las elecciones realizadas ayer confirmaron la tendencia: un porcentaje cada vez mayor de gente habilitada para votar prefiere pegar el faltazo, un fenómeno que desde la crisis de 2001 marca una caída de 6,14 por ciento y que promete instalarse en octubre como el gran desafío de legitimidad para la clase política. El análisis surge si se tienen en cuenta los porcentajes de asistencia a las urnas registrados desde marzo de este año, que han evidenciado un descenso promedio cercano a 5 por ciento en las quince elecciones anticipadas, aunque en algunos casos llegó a 10 por ciento.

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En el caso de los comicios de Chaco, el candidato a la gobernación por el Frente Chaco Merece Más, el justicialista Jorge Capitanich, instó ayer «a todos los chaqueños» a concurrir a las urnas «para reafirmar la democracia».

Ni las plegarias del senador alcanzaron para revertir la cifra final: poco más de 30 por ciento del padrón eligió no ir a votar.

En Chubut, a menos de una hora del cierre de los comicios el escenario no era más optimista y la Justicia electoral anticipaba un promedio de asistencia también del orden de 72 por ciento.

Este fenómeno ya había comenzado a esbozarse en las elecciones legislativas de 2005. Ese día, la concurrencia de los ciudadanos a las urnas fue la más baja de los últimos 22 años, tras la restauración del sistema electoral como forma de expresión democrática. Fue aun más bajo que en 2001 y, siguiendo la lógica de calcular los porcentajes obtenidos por los candidatos sobre la base del total del padrón, la senadora Cristina de Kirchner accedió a su banca con 30%. Aunque existe una diferencia: cuando Eduardo Duhalde fue consagrado senador había votado en el territorio bonaerense 77,1% del padrón. Ahora, 72,8%.

  • Achique

    Esto significa, entre otras cosas, que la torta sobre la cual hincan sus dientes los porcentajes obtenidos por los candidatos se achicó en 4,3%.

    Los datos de las elecciones provinciales celebradas este año indican que cuanto menos incertidumbre hay sobre el posible ganador, menos concurrencia de votantes se da en la jornada electoral.

    En Tucumán, por ejemplo, nadie dudaba de que José Alperovich conseguiría una holgada victoria en los comicios del 26 de agosto.

    En cambio, el nerviosismo y las expectativas estuvieron puestas ese día en el nivel de legitimidad que obtendría el actual gobernador, empecinadoen no ver caer el porcentaje obtenido en 2003 cuando 72,76 por ciento de los electores se acercó a votar. Puede decirse que lo logró: este año la cifra escaló a 72,97 por ciento y dicen sus colaboradores que el mayor triunfo de Alperovich fue, precisamente, ése.

    Otro de los casos paradigmáticos es la provincia de San Luis, que aparece como el distrito donde más se notó la disminución de electores. El 19 de agosto, el gobernador Alberto Rodríguez Saá logró cómodamente su reelección en unos comicios de los que participó 57,44% de los concurrentes. Cuatro años antes, el ahora también candidato a presidente había conseguido el triunfo con una asistencia de 67,87% del electorado.

  • En el sur

    La otra provincia donde cayó fuertemente la asistencia es Neuquén, que el pasado 3 de junio -en sintonía con los comicios desarrollados en la Capital Federal- renovó gobernador. Aunque la victoria de Jorge Sapag, el candidato de Jorge Sobisch, fue contundente, es importante marcar que ese día la concurrencia cayó 20 puntos porcentuales.

    De todos modos, la tendencia parece indicar que nada podrá hacerse para recuperar, el 28 de octubre en las elecciones presidenciales, ese casi 30 por ciento de electores que ha decidido no participar ni legitimar a los políticos de turno.
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