26 de agosto 2008 - 00:00

La Iglesia no sólo catequiza: doble jugada con el campo y sindicalistas opositores

La Iglesia Católica dedicó ayer jornada doble a asuntos terrenales: por la mañana, recibió a la CGT antikirchnerista de Luis Barrionuevo y, por la tarde, a los barones del agro, que vienen de propinarle una paliza política al gobierno en la pelea por las retenciones móviles. Los dos encuentros se realizaron en la sede del Episcopado y tuvieron como anfitrión al obispo Jorge Casaretto, titular de la Pastoral Social y encargado de advertir al matrimonio presidencial sobre el aumento de la pobreza y de los índices de inflación. No son buenas noticias para el gobierno. El Episcopado de Jorge Bergoglio y el campo fueron los únicos sectores capaces de derrotar al gobierno nacional en la era kirchnerista, mérito que no pudo adjudicarse ningún partido de la oposición. A ese cóctel se agrega ahora la CGT disidente, que responde a Eduardo Duhalde, otro aliado de la Iglesia Católica desde la crisis de 2001, cuando los obispos fueron convocados por el bonaerense para integrar la Mesa de Diálogo.

Jornada doble la de ayer en el Episcopado. Por la mañana, el titular de la Pastoral Social, el obispo Jorge Casaretto, recibió a la CGT disidente de Luis Barrionuevo -ver nota en Contratapa-, y por la tarde fue el turno de la Mesa de Enlace del campo.

Justamente, el sector agropecuario y el Episcopado fueron las únicas dos potencias capaces de derrotar al kirchnerismo, mérito que no pudo adjudicarse ningún partido de la oposición. El cardenal Jorge Bergoglio, a través del obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, frenó las reelecciones indefinidas del oficialismo. Y el campo, gracias al voto no positivo de Julio Cobos, sepultó el proyecto del matrimonio Kirchner sobre retenciones móviles.

Ayer, sin embargo, Casaretto y el jefe de la Comisión de Justicia y Paz, el laico Eduardo Serantes, se permitieron un pequeño llamado de atención para Luciano Miguens, Mario Llambías y Eduardo Gioino: la Iglesia Católica les reclamó a los barones del campo que tengan en cuenta la situación social de los latifundistas en el diseño de sus políticas agropecuarias.

«La idea fue pedirles que prestaran atención a los pequeños productores, pero desde el punto de vista social», explicaron ayer a este diario desde la Pastoral Social que preside Casaretto.

  • Estudio

  • El obispo de San Isidro y Serantes le entregaron a la Mesa de Enlace una carpeta con un estudio elaborado por Gastón Bordeloi, de Justicia y Paz, donde advierten que los minifundistas son el sector mayoritario del campo argentino. Allí, el Episcopadorealiza una reseña de la problemática social que enfrenta ese sector, con especial atención a las migraciones del campo a la ciudad por falta de oportunidades para el desarrollo de sus cultivos. «Que no sólo sobrevivan, sino que también puedan progresar», pide uno de los pasajes del documento que la Iglesia entregó en mano a la Mesa de Enlace.

    Llambías, titular de Confederaciones Rurales Argentinas, aprovechó el encuentro para acusar al gobierno de Cristina de Kirchner de impulsar una «política de clientelismo», en referencia al proyecto enviado al Congreso para destinar 1.000 millones de pesos a sectores rurales afectados por la sequía.

    «A lo largo del país, la genteestá preocupada, las soluciones no llegan y la posición del gobierno no admite cambio y lo único que seguimos viendo es una política de clientelismo», sostuvo Llambías, luego de la reunión con Casaretto.

    El dirigente rural destacó que la Iglesia «está cerca de los pobres y demuestra que le preocupan los problemas» que tiene la Argentina.

    Por su parte, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, también remarcó la actitud de la Iglesia por haber «apoyado» al campo. «Les agradecimos el apoyo de la Iglesia, que siempre fuimos atendidos, en momentos difíciles de la crisis», consideró el ruralista en una conferencia de prensa.

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