21 de agosto 2008 - 00:00

La UCR insiste en ir hacia Cobos y abandona a Carrió

La Unión Cívica Radical se encamina hacia la Convención Nacional del 3 y 4 de octubre con un acuerdo de su dirigencia para clausurar cualquier intento de alianza con la Coalición Cívica de Elisa Carrió y promover en cambio un acercamiento con Julio Cobos.

Una cumbre de radicales encabezada por el mendocino Ernesto Sanz, aliado del senador y jefe del comité nacional, Gerardo Morales, el bonaerense Leopoldo Moreau, los porteños Enrique Nosiglia y Rafael Pascual, el chaqueño Angel Rozas y los hermanos Adolfo y Marcelo Stubrin, resolvió abandonar la estrategia de acercamiento a las filas de Carrió para reflotar en cambio al partido como principal polo antikirchnerista a nivel nacional.

El encuentro se realizó en el Hotel Dazzler Tower y Morales mandó a decir a través de Sanz, jefe de bloque radical en el Senado, que Cobos no podría regresar a la UCR hasta que abandone la vicepresidencia. Pero tanto el alfonsinismo, encabezado por Moreau y Federico Storani, como el resto de la dirigencia encabezada por el cordobés Oscar Agüad, titular de la bancada radical en Diputados, están dispuestos a decretar una amnistía para todos los correligionarios sancionados por haber apoyado la fórmula presidencial de Cristina de Kirchner y Cobos.

«Yo propongo sacar una resolución del comité nacional llamando a que sean parte de la UCR todos los radicales que por diferentes motivos se hayan alejado del radicalismo», arrancó Rozas. Sin embargo, el vicepresidente Cobos ya anunció que no renunciará a su cargo, condición que le impone Morales para levantarle la expulsión de por vida del partido. Además, el ex gobernador de Mendoza cree que el operativo clamor impulsado por el alfonsinismo y por el resto de la dirigencia obedece más al oportunismo radical tras su voto en contra de las retenciones móviles que a convicciones verdaderas.

«La posición mayoritaria es la de abrir las puertas», remarcó también el ex diputado Rafael Pascual, quien se pronunció a favor del «reencuentro de todos los radicales». El acercamiento de la cúpula radical al cobismo implica un automático distanciamiento de las filas de Carrió, principal objetivo político de la UCR tras el fiasco de la candidatura presidencial de Roberto Lavagna.

Pero aunque Cobos ya anunció a través de operadores de su confianza como Horacio Quiroga que por ahora no planea renunciar a la vicepresidencia, el compañero de fórmula de Cristina de Kirchner estaría dispuesto a invadir el partido con radicales K que fueron sancionados o cuyos distritos fueron intervenidos por su acercamiento al oficialismo.

Se trata de gobernadores, intendentes, legisladores y ex funcionarios que rompieron relaciones con la Casa Rosada y acompañaron a Cobos tras su voto negativo en el Senado, y cuyas afiliaciones al centenario partido se encuentran « suspendidas» por «inconducta partidaria», a raíz de su alianza con el oficialismo bajo el paraguas de la Concertación Plural.

A diferencia de ellos, Cobos fue «expulsado de por vida» de la UCR por haber integrado la fórmula presidencial junto a Cristina de Kirchner, y de acuerdo con la resolución del Tribunal de Disciplina partidario, eso significa que no puede reafiliarse ni volver a ocupar cargos bajo el sello radical.

La estrategia del vicepresidente es que vuelvan todos al partido menos él.

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