«Hasta el peronismo está en problemas: lo único que está organizado es el movimiento obrero.» Huyo Moyano despertó a la modesta platea sindical que copó Obras Sanitarias, con escasa euforia, para aplaudir a una candidata ausente, Cristina Fernández.
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Sin ministros ni candidatos -a pesar de que hubo múltiples invitaciones-, con un auditorio exclusivo de caciques gremiales, las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, a medio siglo de su creación, apoyó a la primera dama, pero repitió su reclamo de que haya delegados sindicales en las listas oficiales.
Esperaron, en vano, a Daniel Scioli. El postulante a gobernador figura en la Biblia de los peronistas ortodoxos como el dirigente preferido: encima, muy por encima, de Cristina Fernández.
Otros ausentes
Hubo otras ausencias: sin «los gordos» ni Luis Barrionuevo, ni los líberos Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), la ronda gremial fue copada por el moyanismo.
Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de UATRE y de la Seis-Dos, se abalanzó con el pedido de un tercio de las boletas del Frente para la Victoria (FpV) para emisarios de los gremios. Es un imposible, y hasta Moyano, consultado por la prensa, aceptó ese hecho. «¿La CGT espera tener representantes en las listas del kirchnerismo?», se le preguntó. «Sí, vamos a tener. No va a ser un porcentual muy alto, pero vamos a tener», se sinceró el camionero.
En su momento, para tratar de garantizar la inclusión de delegados sindicales, en la «mesa chica» de la CGT se analizó llevarle una lista de nombres a Néstor Kirchner. No ocurrió: al final, cada gremio pujó por las suyas, a nivel local, por sus propios cargos.
Un caso: Juan Carlos Schmidt tenía el compromiso para ocupar un lugar en la lista de diputados del FpV por Santa Fe. En el tramo final, le corrieron la silla. Moyano tuvo más suerte: colocó al jefe de Camioneros en las boletas nacionales de Entre Ríos. Se esperan, además, novedades de San Luis, La Pampa y Jujuy. Pero, sobre todo, la expectativa está puesta en la provincia de Buenos Aires, cuyo diseño depende exclusivamente de Kirchner.
Hacia adentro, en «la 62» se leyó como un fracaso, porque no se pudo centralizar el reclamo. Hay algo de reproche al accionar de Moyano más allá de que Venegas es uno de los socios del camionero en la interna de la CGT.
Partidos
La proclama moyanista de que lo único que permanece organizado y orgánico es el «movimiento obrero» rondó toda la jornada. Al punto que Venegas hizo dos referencias puntuales que, además, fueron incorporadas en el documento político que aprobaron los 480 congresales presentes.
«Hay un clima enrarecido», carraspeó Venegas al analizar el panorama político. Luego se autotradujo: se refería a que la fragmentación de los partidos, y en ese marco la propuesta de Concertación Plural impulsada por el gobierno, «confunde» al peronismo.
Sin embargo, aclaró: « Respetamos la iniciativa del Presidente porque lo apoyamos».
El otro punto fue el pedido a la intervención del PJ nacional para que « prontamente» avance en la normalización. Es un recurrente reclamo de «la 62» que, por ahora, no tuvo eco. No por falta de voluntad de Ramón Ruiz, sino porque Kirchner parece mantener « hibernando» al PJ.
Por la tarde, ya sin Moyano -se retiró a mitad del encuentro-, el Congreso, sesionó bajo la «advocación» de Eva Perón, a propuesta de Schmidt.
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