El encuentro entre Cristina de Kirchner y Francisco el próximo domingo en el Vaticano será el quinto que mantendrán ambos mandatarios, y el primero gestionado por el nuevo embajador argentino ante la Santa Sede, Eduardo Valdés.
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La primera reunión entre el pontífice y la Jefa de Estado se concretó el 18 de marzo de 2013, cinco días después de la sorpresiva elección de Jorge Bergoglio como máxima autoridad de la Iglesia Católica, y un día antes de la misa de inicio de su pontificado a la que acudieron numerosos líderes del mundo.
En ese encuentro, que consistió en una reunión y un almuerzo a solas que se extendió durante más de dos horas, la primera mandataria argentina le solicitó a Francisco su "intermediación" en el pedido de diálogo a Gran Bretaña por la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.
El segundo encuentro se realizó el 28 de julio de 2013, aunque no se llevó a cabo en la Santa Sede, sino en Río de Janeiro, Brasil, donde el Papa encabezó la multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud.
El 17 de marzo del año pasado, se llevó a cabo el tercer encuentro privado entre ambos líderes, nuevamente en el Vaticano, donde almorzaron en la residencia Santa Marta y conversaron a lo largo de tres horas, reunión a la que Cristina concurrió con una bota ortopédica por un esguince en su tobillo izquierdo.
El cuarto y último encuentro se produjo el 20 de septiembre del año pasado también en Santa Marta, donde almorzaron y luego compartieron un encuentro con una nutrida delegación compuesta en su mayoría por dirigentes de la juventud, que habían acompañado a la mandataria argentina en su viaje.
En sintonía con la iniciativa de Francisco de promover la participación de los jóvenes, la Presidenta invitó a asistir a ese encuentro a dirigentes de La Cámpora, Kolina, Movimiento Evita e incluso a un integrante de la agrupación juvenil radical Los Irrompibles.