Roberto Lavagna realizó ayer su primera aparición pública tras el anuncio formal de su candidatura. Sin radicales aliados y despojado de la tradicional parafernalia proselitista, el ex ministro de Economía visitó ayer a referentes sociales de la villa La Cava, en el partido de San Isidro.
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El economista recibió fuertes quejas de los vecinos por la ocupación ilegal de tierras por parte de clubes que desde el lavagnismo definieron como «de sectores pudientes». Si bien evitó emular a Luis D'Elía y cortar los alambrados de las tierras privadas, Lavagna se comprometió ante los vecinos a impulsar en el Congreso, a través del bloque que preside Jorge Sarghini, el tratamiento de una ley que contemple sus reclamos.
Lavagna pasó momentos de sofocamiento por el intensocalor de la jornada, pero resistió el recorrido bebiendo gaseosas. Llegó a las 11.30 acompañado por la diputada Marina Cassese y por Francisco de Narváez, y cerca del mediodía fue invitado a ingresar a una de las precarias viviendas del barrio de emergencia, donde la dueña de casa les convidó sándwiches caseros.
El fundador de Ecolatina llegó hasta la villa de San Isidro invitado por activistas de la Iglesia católica que realizan trabajos sociales en la zona. Ellos lo contactaron con Tolentino Domínguez, un lugareño que comanda la Asociación Pro Vivienda. Tras el recorrido, Lavagna se quejó también de las prácticas de clientelismo político. El dirigente condenó en la oportunidad prácticas habituales de la política al comprobar que el embaldosado de los caminos interiores de La Cava llevaba en origen la inscripción «Posse 1994», en virtud de que fue instalado durante la campaña realizada entonces por aquel funcionario municipal. «Es vergonzoso comprobar hasta dónde llega el clientelismo. Es inadmisible que la propaganda política y el uso de los recursos públicos llegue a este extremo», manifestó Lavagna.
«Aquí constatamos la existencia de un grave problemaque hemos visto ya en otros lugares: se trata de la apropiación u ocupación ilegal de tierras por parte de clubes y otras entidades orientadas a sectores de la población de altos ingresos, cuando esas tierras deberían ser destinadas a la construcción de viviendas para erradicar las villas y enfrentar así el déficit habitacional», le dijo Lavagna a Domínguez.
Reuniones
«Al menos la mitad de nuestro tiempo va a estar dedicado a actividades no partidarias y de diálogo con todos los sectores sociales», explicó ayer a este diario Alejandro Rodríguez, uno de los más cercanos colaboradores del ex ministro.
Posteriormente Lavagna se reunió en el centro de San Isidro con profesionales, empresarios y representantes de instituciones locales, en un encuentro coordinado por Angel Castillo Marín, miembro del Instituto para la Concertación, Equidad y Democracia (ICEDE), centro de pensamiento y propuestas del lavagnismo. Durante su recorrida por la zona norte del Gran Buenos Aires, Lavagna se reunió también con diferentes fundaciones que trabajan en temas de la lucha contra la pobreza y asistencia a la niñez.
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