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El instituto, que contará con cinco miembros y funcionará como una sociedad del Estado con autarquía financiera, es el organismo encargado de explotar los futuros juegos en la Ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con la Ley 538, por ejemplo en la Capital Federal no se podrían vender los billetes de la lotería Solidaria, que concesiona Lotería Nacional SE. También en 2007 deberían retirarse las salas de bingo de la Ciudad, ya que entonces estará vencida la concesión que dio a esas empresas Lotería Nacional para la explotación del juego y que la legislación porteña impide la privatización o concesión de las apuestas.
Ayer, durante la reunión de los presidentes de bloque, se debatió la preferencia con que contaba el tratamiento del instituto en el recinto para hoy. Durante la discusión se permitió la entrada a un delegado sindical de los gremios de Juegos de Azar, quien manifestó que si la Ciudad comienza a ejercer el control y administración del actividad se perderían puestos de trabajo. El argumento fue rebatido por los legisladores, pero de todos modos el vicepresidente de la Legislatura, Cristian Caram solicitó quince días de plazo para tratar de unificar la postura de su bloque. A cambio, los titulares de las bancadas le ofrecieron sólo una semana, de modo que el debate quedó planificado para el jueves próximo.
Mientras los legisladores no definen la situación, en la Ciudad la exclusividad de contar con máquinas recreativas, que son las que representan la mayor porción de ingresos por azar, la tiene el buque Estrella del Mar de la empresa CIRSA.
Lotería quiere otorgar permisos a bingos y al hipódromo de Palermo para que compita con ese tipo de juegos de resolución inmediata, a los cuales la Ciudad de Buenos Aires se niega a dar permiso de instalación.
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