13 de junio 2024 - 13:47

Ley Bases: protagonismo de Guillermo Francos y Victoria Villarruel; UP, cohesionado; UCR, inocua

El jefe de Gabinete y la vicepresidenta fueron clave para la victoria del Gobierno. El peronismo no mostró fugas en su rol opositor. El radicalismo deja en una isla a su presidente, que tampoco logró hacer daño. El PRO, sumiso con LLA.

Guiillemo Francos y VIctoria Villarruel fueron claves en la estrategia legislativa del Gobierno. 

Guiillemo Francos y VIctoria Villarruel fueron claves en la estrategia legislativa del Gobierno. 

El presidente Javier Milei obtuvo, además de su primera ley, su primera victoria política resonante luego de las elecciones de noviembre. Una jornada extensa donde logró la aprobación de la Ley Bases con su corazón intacto: facultades delegadas, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) apenas maquillado para no sonrojar a senadores y el blanqueo de capitales laxo, que en rigor estaba en el paquete fiscal, proyecto que sí tuvo la mutilación de Impuesto a las Ganancias. Una derrota, esta última, más de los gobernadores que de Milei, quien les mostró un caramelo para después no dárselo.

Si hubo dos protagonistas que avanzaron posiciones en la pirámide de La Libertad Avanza fueron el jefe de Gabinete Guillermo Francos y la vicepresidenta Victoria Villarruel. El primero, desde su ascenso en el Gobierno se puso al hombro la negociación con la oposición "dialoguista". En un principio, para destrabar el dictamen cuando estaba empantanado en comisiones. Luego, para conseguir los votos, ajustados, que le permitieron al oficialismo mantener a raya a Unión por la Patria. Este espacio, no obstante, tuvo un premio consuelo: se mantuvieron unidos los 33 senadores, sin tentarse por los cantos de sirena. Una señal esperanzadora para el peronismo de cara a su reconstrucción. En medio de un berenjenal de internas y de intereses cruzados de sus gobernadores, logró la cohesión que no había tenido en tiempos de Cambiemos, el otro periodo reciente en que ofició de fuerza opositora.

Francos le dio musculatura política a un gabinete inexperto. Fue la lección aprendida de Milei. Si quería conseguir victorias, debía darle más autonomía y poder a su -acaso- única espada adiestrada en esas arenas. Tampoco fue casual que el jefe de los ministros se reuniera ayer con el embajador chino Wang Wei, antes de que se destrabara el swap, un alivio en momentos de necesidad de divisas. Francos le aporta, además, mesura ante el desenfreno de Milei.

Tal vez, la rebelión de los dos senadores chubutenses desacomodó el juego y estuvo a punto de voltear todo el castillo. Se hubiese enrocado la figura de héroe por la del villano. Pero la pelota pegó en el palo y entró. “La negociación con Chubut ahora tendrá que ser diferente”, advierten en el gobierno. De todas maneras, lograron que los legisladores que responden al gobernador Claudio Vidal se ausentaran cuando se definían las facultades delegadas al Presidente. Dos votos que le hubiesen propinado al oficialismo un golpe limpio en un eje central del proyecto. En definitiva, fue un daño controlado, que no cambió la ecuación.

Hoy, Francos seguirá el trabajo con los jefes de bloque de Diputados, para lo que será el retorno del proyecto a esa cámara, para avalar o rechazar los cambios que le hicieron los senadores al texto.

En ese marco, la foto de tapa se la llevó Villarruel, por su rol visible presidiendo la sesión y desempatando en varias oportunidades. Le tocó el último penal no solo en la votación en general, sino en otros puntos clave de la votación en particular, como el de facultades delegadas. “Cuando la llaman a jugar, juega. Y eso fue lo que hizo”, dijeron en el entorno.

Antes, la vice, en medio de las tensiones con el ala dura del Gobierno -con Karina Milei o el ministro de Economía Luis Caputo-, había emergido también como negociadora al rescate del dictamen. Fue en medio del caos, con fracasos de Posse en esa tarea, y cuando el proyecto parecía seguir el camino al limbo o al cajoneo. “Fue un trabajo en equipo con Gobierno. Con Guillermo cumplieron un rol y se logró lo mejor que se pudo”, agregaron.

El otro punto que tensionó la votación fue la intriga sobre la postura que tomarían los radicales díscolos. No obstante, terminaron siendo inocuos, pese a que podrían haber torcido la balanza. Primero, Martín Lousteau al garantizar el quórum para que la sesión se llevara a cabo. Luego, Maximiliano Abad, crítico del Gobierno, al garantizar su voto a favor en la general. Su voluntad en contra de las facultades delegadas no impidió luego que Milei las obtuviera. El fueguino Pablo Blanco, que tiene lazos con el gobernador Gustavo Melella, no salió del declaracionismo y le facilitó el trámite a La Libertad Avanza.

Independientemente del poroteo, la UCR deja expuestas sus heridas. Que el presidente del partido, Lousteau, sea una isla en el Senado es un síntoma de la situación interna.

Más allá de los provincialismos, que tiene su propio juego, con negociaciones sin intermediarios, la votación deja dos interrogantes: el primero, sobre la continuidad de la joven liga de gobernadores patagónicos, que se desangró entre las concesiones al Gobierno tras su debut combativo en el verano; el segundo, cómo hará el PRO de acá en más para diferenciarse del oficialismo, al que se plegó con docilidad.

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