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27 de junio 2008 - 00:00

¿Llega de noche Chávez como Antonini Wilson?

No se sabe aún si Hugo Chávez llegará al país el domingo a la noche o el lunes para asistir a la Cumbre del Mercosur en Tucumán. Lo que sí se sabe es que lo hará con serios problemas a cuestas. Acaso aproveche sus siempre coloridas apariciones ante la prensa para explicar cómo es posible que después de nueve años de socialismo uno de cada cinco niños venezolanos sufra algún nivel de desnutrición. O por qué el Parlamento que domina a voluntad proscribió a 400 candidatos -la mayoría de opositores, algunos muy populares- para las elecciones regionales de noviembre. El petróleo caro no lo puede todo.

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Repetido, como acostumbra luego de cada cumbre de presidentes, Hugo Chávez programa un show en la Argentina para promocionar su «revolución bolivariana». El mitin será en Tucumán, el martes próximo, y clausurará la primera visita del venezolano post-affaire Antonini Wilson.

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A diferencia de sus apariciones anteriores en el país, ahora Chávez puso una condición puntual: quiere que su show sea en un salón cerrado. ¿Motivos? Simple: por cuestiones de seguridad, el venezolano evitará un acto masivo en un lugar despojado.

No es un dato menor. El bolivariano encabezó un encuentro en el estadio mundialista de Mar del Plata, estuvo en el polideportivo universitario de Córdoba y también en el estadio de Ferro. Siempre expuesto. Pero esta vez, con precisión, pidió un lugar cerrado.

El celo chavista por la custodia debería replicarse en los controles fronterizos por parte de las autoridades argentinas. La última visita de Chávez al país desató un conflicto político y diplomático que embarró el inicio de la gestión de Cristina de Kirchner.

  • Vuelo previo

  • Una Citation que llegó a Aeroparque unas horas antes del arribo de Chávez y su comitiva trajo entre su pasaje al empresario Guido Antonini Wilson y, además, a un noveno pasajero: una valija con casi 800 mil dólares que trataron de ingresar sin declarar.

    En el lenguaje Chávez, sitio cerrado es igual a sitio seguro-. Hasta ahora, más allá de sus recurrentes denuncias mediáticas de supuestos intentos de asesinato, en sus salidas al exterior el venezolano había montado una superestructura de custodia, pero se permitía exponerse.

    En Tucumán, el martes próximo, eso no ocurrirá. La organización local, que como siempre opera a través de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, que comanda Hebe de Bonafini, se tuvo que poner a buscar un recinto que cumpla ese requisito y permita cierta masividad.

    Es probable que sea, finalmente, en el club Central Córdoba, que suele ser utilizado para conciertos. Tiene capacidad para 6.000 personas y allí, si no hay cambios de último momento, Chávez compartirá escenario con el boliviano Evo Morales y el paraguayo Fernando Lugo.

    Como es habitual, los Kirchner permitirán los movimientos del venezolano, pero no lo escoltarán de manera oficial. Siempre, claro, hay intervenciones: funcionarios de Cancillería y de Casa Rosada colaborarán con la puesta en escena y se mostrarán con Chávez.

    Sin cargo oficial estarán Luis D'Elía, la comandancia de Libres del Sur encabezada por Humberto Tumini, el kirchno-chavista Edgardo Depetri, el armador de la contracumbre Oscar Laborde, el operador presidencial Rafael Follonier y, claro, Hebe de Bonafini.

  • Blanqueo

    Pero, además, la presencia de Chávez servirá para blanquear un realineamiento en el universo de la izquierda local: el PC, que comanda Patricio Echegaray, tuvo un acercamiento al kirchnerismo, en medio de la crisis del campo, en el que no fue ajena la intervención de Chávez.

    Al margen de la vidriera local, Chávez quiere subir al escenario a Evo Morales y al paraguayo Fernando Lugo, presidente electo, que estará en la cumbre a pesar de no haber todavía asumido. A Lugo, se afirma, Chávez lo ayudó financieramente durante la campaña electoral.

    El venezolano quiere, en el acto de Tucumán, mostrarlo como otro integrante del eje con epicentro en Caracas y al que suma a la Cuba de los Castro, a Bolivia y al ecuatoriano Rafael Correa. Pretende, ahora, adicionar a esa lista al ex obispo del Paraguay.
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