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Ricardo López Murphy, candidato presidencial de Recrear Argentina, está apostando fuerte a la Internet, tal vez más que ningún otro: el pasado martes, por tercera vez en poco más de dos meses, chateó durante una hora con seguidores e interesados desde su sitio en internet, Informate más
No todos pudieron comunicarse con López Murphy (superados los 100 ingresos simultáneos, el chat se satura), pero el ex ministro se las ingenió para responder más de 60 preguntas, con la ayuda de una voluntaria dactilógrafa. El evento virtual tuvo lugar en las oficinas del Centro de Estudios Nueva Mayoría, que dirige Rosendo Fraga, que aportó sus capacidades técnicas (allí funciona el conocido portal (www.nuevamayoria.com) para que todo saliera bien.
No menos sorpresa causaron los debates virtuales sobre la cuestión social, tema poco habitual en el segmento de centroderecha, al que se suele vincular a López Murphy: «¿cómo va a combatir el hambre?», preguntó un participante desde Córdoba, a lo que el anfitrión respondió que piensa movilizar «todas las redes del Estado» para cumplir ese objetivo. «¿Está trabajando para incorporar a los trabajadores en su nuevo partido?», le preguntaron desde el Gran Buenos Aires: «Estoy recorriendo todos los barrios más marginales», contestó. Muchos internautas eran del interior, pero las preocupaciones eran las mismas.
El tema de la inseguridad no podía faltar. Muchos participantes del Gran Buenos Aires recordaron al candidato presidencial -que, dicho sea de paso, vive en Adrogué- el temor con que salen a la calle todos los días. Compartió sus inquietudes, pero no se mostró tan partidario de modificar el régimen penal para menores, como algunos sugerían.
López Murphy, como es habitual, no hizo promesas ni entre aquellos que se conectaron a su computadora para escucharlas: el crédito no volverá por arte de magia y tenemos que aprovechar la crisis para corregir los problemas de fondo. A los que le preguntaban insistentemente sobre ¿cómo hacer para reconstruir la confianza del sistema bancario?, repetía una y otra vez: hay que respetar la ley y los contratos, luego la normalidad recompondrá la situación.
El chat como instrumento de campaña electoral es novedoso y propio de los tiempos que corren: no es compatible con las grandes convocatorias, pero permite reunir a ciudadanos desde todo el país y al mismo tiempo. Y el gran protagonista ya no es el discurso del candidato sino las preguntas del público. Requiere, además, candidatos maduros y consistentes, que puedan responder con fran-queza y velocidad a toda pregunta, y sepan de qué están hablando. Resta preguntarse, a modo de conclusión, cuántos otros candidatos de la Argentina de hoy, además de López Murphy, podrían pasar «la prueba del chat».
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