Los conflictos con maestros se extienden a todo el país
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La delicada postal ya redunda en el hecho de que 14 distritos no podrán cumplir con la obligación por ley de dictar al menos 180 días de clase anuales, con Entre Ríos y Tierra del Fuego como las más afectadas por los paros.
El ramillete de provincias que debe lidiar con las estocadas de los maestros incluye a Catamarca, Mendoza, Entre Ríos, Salta, Chubut y Formosa, aunque el lote amenaza con crecer (por caso, hoy podría sumarse Córdoba).
Otros estados provinciales lograron en cambio domar en las últimas semanas las revueltas de los maestros, a fuerza de incómodos nuevos aumentos salariales que repercutieron luego en reclamos similares de otros trabajadores del Estado.
Incluso, en algunos casos las rebeliones salariales parecen tener escaso sustento.
«Analizando los casos provinciales, se observa que no existe ninguna relación clara entre cantidad de paros y condiciones comparadas de los salarios docentes», señaló días atrás el director del Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), Axel Rivas.
En esa postal, Rivas reseñó, por caso, que Entre Ríos fue uno de los distritos más castigadospor los paros pese a ser una de las cinco provincias que más aumentaron el salario docente en los últimos dos años.
En este tenso marco, y aunque con matices, los argumentos repetidos por los mandatarios fueron la imposibilidad de desplegar nuevas concesiones en un contexto de presupuestos acotados, desaceleración de los envíos de la coparticipación y mermas en los niveles de recaudación (en parte, como coletazo del paro del campo).
Los gobernadores también alegaron hasta el cansancio que los docentes recibieron una suba del salario mínimo de 24% a principios de año, mientras que desde la Casa Rosada fueron insistentes las señales respecto de que la actualización salarial sólo debe ser discutida a principios de año.
Pero no alcanzaron las explicaciones oficiales, y finalmente buena parte de los caciques provinciales terminaron cediendo ante los planteos, en un intento de asegurar la prestación de un servicio esencial clave como la educación.
El caso más sintomático es quizás el de la provincia de Buenos Aires. Semanas atrás, el justicialista Daniel Scioli debió sufrir infartantes 51 días de negociaciones con el combativo Frente Gremial Docente local, para derivar finalmente en un nuevo incremento salarial de 12,5% promedio, que obliga a la provincia a desembolsar cerca de $ 1.500 millones anuales adicionales.
El dato, no menor en este caso, es que si se suman las dos concesiones otorgadas por Scioli a los maestros locales, la suba a fin de año redondea un alza en los salarios de casi 40% promedio. Sobresale además el hecho de que Buenos Aires es la provincia con mayor presupuesto educativo del país.




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