Los conflictos con maestros se extienden a todo el país

Política

El ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco, analizaba anoche, encerrado en su despacho junto a un grupo de colaboradores, el efecto que tendrá el paro nacional convocado para hoy por los gremios docentes en repudio a los hechos de violencia ocurridos frente a la Jefatura de Gobierno porteña.

La preocupación de Tedesco excede, en rigor, el caso puntual del territorio de Mauricio Macri: al menos otras siete provincias enfrentan por estas horas amenazas de paro o huelgas docentes.

La conflictividad gremial con los maestros se ha instalado con mayor fuerza tras las vacaciones de invierno, con situaciones de extrema gravedad en provincias como Buenos Aires, donde los docentes llevaron a cabo numerosas medidas de fuerza que terminaron forzando un aumento del orden de 17%.

Por eso anoche Tedesco repetía sin cansarse: «La Nación no puede asistir financieramente a la Ciudad en términos de salarios docentes. Se asiste a las once provincias más pobres, y la Ciudad de Buenos Aires, con el ingreso per cápita que tiene, está lejos de serlo».

No sólo Macri transita caminos ríspidos frente a las embestidas salariales de los docentes, ya que además los gremios de los maestros despliegan medidas de fuerza -o planean hacerlo en las próximas horas- en al menos siete provincias, en pos de nuevas recomposiciones de sueldo que jaquean las arcas locales.

  • Afectadas

    La delicada postal ya redunda en el hecho de que 14 distritos no podrán cumplir con la obligación por ley de dictar al menos 180 días de clase anuales, con Entre Ríos y Tierra del Fuego como las más afectadas por los paros.

    El ramillete de provincias que debe lidiar con las estocadas de los maestros incluye a Catamarca, Mendoza, Entre Ríos, Salta, Chubut y Formosa, aunque el lote amenaza con crecer (por caso, hoy podría sumarse Córdoba).

    Otros estados provinciales lograron en cambio domar en las últimas semanas las revueltas de los maestros, a fuerza de incómodos nuevos aumentos salariales que repercutieron luego en reclamos similares de otros trabajadores del Estado.

    Incluso, en algunos casos las rebeliones salariales parecen tener escaso sustento.
    «Analizando los casos provinciales, se observa que no existe ninguna relación clara entre cantidad de paros y condiciones comparadas de los salarios docentes», señaló días atrás el director del Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), Axel Rivas.

    En esa postal, Rivas reseñó, por caso, que Entre Ríos fue uno de los distritos más castigadospor los paros pese a ser una de las cinco provincias que más aumentaron el salario docente en los últimos dos años.

    En este tenso marco, y aunque con matices, los argumentos repetidos por los mandatarios fueron la imposibilidad de desplegar nuevas concesiones en un contexto de presupuestos acotados, desaceleración de los envíos de la coparticipación y mermas en los niveles de recaudación (en parte, como coletazo del paro del campo).

    Los gobernadores también alegaron hasta el cansancio que los docentes recibieron una suba del salario mínimo de 24% a principios de año, mientras que desde la Casa Rosada fueron insistentes las señales respecto de que la actualización salarial sólo debe ser discutida a principios de año.

  • Sintomático

    Pero no alcanzaron las explicaciones oficiales, y finalmente buena parte de los caciques provinciales terminaron cediendo ante los planteos, en un intento de asegurar la prestación de un servicio esencial clave como la educación.

    El caso más sintomático es quizás el de la provincia de Buenos Aires. Semanas atrás, el justicialista Daniel Scioli debió sufrir infartantes 51 días de negociaciones con el combativo Frente Gremial Docente local, para derivar finalmente en un nuevo incremento salarial de 12,5% promedio, que obliga a la provincia a desembolsar cerca de $ 1.500 millones anuales adicionales.

    El dato, no menor en este caso, es que si se suman las dos concesiones otorgadas por Scioli a los maestros locales, la suba a fin de año redondea un alza en los salarios de casi 40% promedio. Sobresale además el hecho de que Buenos Aires es la provincia con mayor presupuesto educativo del país.
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