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20 de septiembre 2014 - 22:00

Los obsequios que la Presidente le llevó al Papa

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Cristina de Kirchner y el Papa Francisco almorzaron en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano, en el marco del cuarto encuentro entre ambos que inició tras un intercambio de presentes y una cálida recepción a la Presidente y la delegación argentina.

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La mandataria entregó a Francisco un rosario de bronce y alpaca con técnica de cincelado, calado y grabado hecho por el orfebre Miguel Ángel Zeitcher de Termas de Río Hondo.

También le obsequió una media cúpula (escultura sonora) de la Virgen Desatanudos realizada por Fernando Pugliese y un retrato de Evita en óleo del artista Jorge Esteban Calvo.

Entre los objetos destacó un retrato pop de Su Santidad realizado por el artista Roberto Devorik, una caja de mieles de una cooperativa de productores chaqueños "Argenmiel" y una imagen de la Virgen de Luján decorada con fileteo porteño hecha por Victoria Carassai.

Tras el almuerzo, fue el turno de la comitivia que acompañó a Cristina de entregar sus presentes. Ambos líderes se reunieron con los dirigentes políticos de la delegación que fueron, uno a uno, entregando los obsequios llevados en una situación que por momento se tornó enredada y que Cristina, riendo, comparó con "una de las ferias argentinas".

Cada uno a su manera, con el objetivo común de acercarle a Francisco un poco de su patria, los dirigentes políticos que formaron parte de la delegación argentina que acompañó a Cristina, se las ingeniaron para arrimarle a Sumo Pontífice regalos representativos de las pasiones argentinas.

De esta manera, la política territorial dijo presente en las figuras de los intendentes bonaerenses Juan Patricio Mussi (Berazategui) y Fernando Espinoza (La Matanza), este último también presidente del PJ provincial.

Espinoza le llevó a Francisco un banderín del partido de la Matanza, del que es intendente, y una Biblia Latinoamericana en cuya tapa y dorso, labradas en plata por un orfebre local, estaban ilustradas la flor de San Francisco de Asís y la Virgen de los Milagros respectivamente.

Mussi en tanto, como intendente de Berazategui, capital nacional del vidrio, le entregó al papa una bolsa de escarapelas, las mismas que lucían en su solapa todos los argentinos, producida por una cooperativa de esa localidad.

Fiel a su apodo y a su pasión futbolera, Andrés "Cuervo" Larroque le entregó al papa un diploma de la Sub Comisión del Hincha de San Lorenzo que promueve el retorno del club a Boedo, donde proponen construir el estadio "Papa Francisco".

Larroque también le regaló una camiseta de los militantes de la Villa 21.24 de Barracas, un cuadro del padre Mugica y una tapa enmarcada de la revista La Cancha del año 46 que se ilustraba con la delantera goleadora del ciclón de esos años.

Por su parte, el senador provincial José Ottavis le presentó una serie de cuardenillos sobre las actividades y jornadas impulsadas por la Secretaria de Culto de la Juventud Peronista bonaerense y le aseguró que este año miles de jóvenes peronistas se sumarán a la procesión a Luján para pedir por la paz y por la salud de Francisco.

Mercedino de ley, Wado de Pedro cumplió con lo que dijo que era una promesa que le hizo al párroco de su localidad, el padre Bruno, y le hizo entrega al Pontífice de tres salamines típicos de Mercedes.

En tanto, Leonardo Grosso aprovechó la oportunidad para darle impulso a su trabajo como figura de lucha contra la violencia institucional y le entregó una serie de cartas privadas escritas por Mabel Wittis, Rosa Bru y Miriam Medina, entre otras, todas madres de jóvenes asesinados en hechos en los que intervino la policía.

Seguidamente, y al cumplirse 30 años de la presentación en manos de Ernesto Sábato del informe sobre la desaparición de personas durante la dictadura, que le daría forma al libro Nunca Más, el dirigente radical Leandro Santoro entrego a Francisco 2 ejemplares de ese texto y un libro de memorias de Raúl Alfonsín.

Previamente, los militantes de La Cámpora le obsequiaron tres libros publicados durante los últimos años sobre el surgimiento de la agrupación. Sorprendió a algunos de los presentes que uno de los textos fuera el que escribió una periodista en tono fuertemente crítico sobre la agrupación, y uno de los militantes aseguró que buscaban "que el papa también vea las difamaciones cotidianas" contra la agrupación.

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