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25 de agosto 2008 - 00:00

Macri declara guerra a los carteles (pero no de narcos)

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Mauricio Macri salió ayer de pegatina por la Ciudad de Buenos Aires contra carteles publicitarios callejeros que no están habilitados.
En su propósito de emular al gobierno paulista, que hace dos años arremetió contra las publicidades callejeras, Mauricio Macri salió ayer a colocar treinta y cinco fajas de clausura a carteles publicitarios en los lugares más transitados del centro porteño, como la avenida 9 de Julio. Avanza en la guerra que ha desatado contra los empresarios del rubro a partir de un proyecto de nuevo código para la actividad, que contempla dejar sólo 20% de lo que hoy se ve.

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Por eso Macri; el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y el ministro de Espacio Público, Juan Pablo-Piccardo, se encontraron en la soleada tarde de ayer, en cercanías del Obelisco, para desplegar el operativo, con grúas, engrudos y operarios que se elevaron para pegar sobre los letreros esquelas que advierten que se está cometiendo una irregularidad.

Las fajas, que los funcionarios colocaron sobre publicidades de todo tipo y tamaño, no cubren totalmente la oferta visual y buscan llamar la atención de los propios anunciantes para que no contraten más esos espacios.Será un problema para quienes han dispuesto de publicidad sin conocer si el lugar estaba habilitado o no, y por eso ya hay amagos de reclamos judiciales.

  • Intimaciones

  • El Gobierno porteño completará la embestida con intimaciones para que se retiren los carteles a los que se les colocó la leyenda «publicidad en infracción», que por el momento parece provocar un efecto inverso a la disminución de la contaminación visual, ya que así llaman más la atención de automovilistas y transeúntes. Es que la administración macrista asegura que esas publicidades no cuentan con autorización -como sí tienen otras con permisos que vencen recién en 2012-, están vencidas o bien fueron mal otorgadas. La clausura también supone la demanda a la empresa que otorga el espacio, como al consorcio que alquila el lugar (sea una terraza, o un frente), y a la propia firma que promociona sus productos por esa vía.

    Desde que presentó el proyecto de ley de publicidad exterior ante la Legislatura local, para bajar la cantidad de permisos en la vía pública, todas las cámaras del sector comenzaron a desplegar una estrategia en contra. Ayer mismo, en las calles de Buenos Aires, los empresarios hicieron pegatinas aludiendo al proyecto, que consideran bajará el empleo. Desde la Asociación Argentina de Empresas de Publicidad-Exterior se quejaron, porque aducen que dos de los letreros clausurados contarían con el permiso correspondiente.

    «El objetivo es frenar la enorme polución visual que hay en la Ciudad producto del descontrol que ha habido en los carteles», aseguró R. Larreta, con un argumento que no termina de convencer a pequeños comercios que utilizan la cartelería como un modo de teneringresos extra. Pero, en San Pablo, ciudad que ha mirado R. Larreta para elaborar el proyecto de ley, también hubo resistencia y finalmente se impuso la limpieza. El proyecto porteño incluye la eliminación de marquesinas y carteles salientes, en la mayor parte de la Ciudad, mientras que en zonas reducidas se limitarán los espacios y los tamaños de los letreros si se aprueba la ley.

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