El Gobierno porteño, en su convencimiento de que las críticas a la gestión que provienen del kirchnerismo son enviadas directamente de la Casa Rosada, repelió las protestas acerca del sistema público de salud, removiendo de su cargo al director del hospital Argerich, Donato Spaccavento. Hoy, el kirchnerismo redoblará la crítica contra los hospitales, a modo de respaldo al desplazado director.
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Ese kirchnerista recibió, la semana pasada, a los legisladores Dante Gullo y Juan Cabandié en el Argerich para hacer una recorrida tras la cual denunciaron supuesta falta de insumos y la imposibilidad de realizar parte de las intervenciones quirúrgicas necesarias.
Al día siguiente, además, Spaccavento promovió un abrazo al hospital, ubicado en el barrio porteño de La Boca. Al mismo tiempo Macri promueve una selección de nuevos directores a cargo de un jurado que conformó el Ministerio de Salud, que conduce Jorge Lemus (ex director del hospital Fernández), para que los nombramientos tengan sintonía con los antecedentes de los médicos, ya que hace más de dos décadas que no se realizan concursos. Aunque no se haría en esta oportunidad conforme a la ley, sería un avance sobre los nombramientos políticos. Spaccavento estaba anotado haciendo valer sus antecedentes de los últimos cinco años, cuando pasó de obstetra de planta a director del hospital y de allí a ministro de Salud en los gobiernos porteños de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman y luego regresó a la dirección del nosocomio. Según contó el médico, el viernes el ministro lo notificó acerca de que la renuncia, que presentó en su momento junto con la todos los titulares de hospitales a pedido de Macri, le había sido aceptada. Por lo tanto, tampoco correría su presentación en el concurso.
En el Argerich funciona la unidad presidente para la atención de los mandatarios, inaugurada en 2003 por el propio Spaccavento, una amigo de los Kirchner, que habría recibido una oferta para incorporarse al gobierno nacional como médico presidencial. Si bien el hospital, durante su gestión, recibió tres premios, uno otorgado por la Asociación Médica Argentina (AMA) a la calidad de atención durante la crisis de 2002, en el Gobierno porteño consideran que «no hubo dirección» desde que la ocupara el kirchnerista.
«Yo creo que por un lado buscan sacarme del concurso, pero hay muchas causas en el medio, yo soy uno de los pocos directores que conté los problemas que sufren los hospitales, principalmente con el tema de la falta de insumos», dijo el médico. Desde el Gobierno porteño aclararon que «no se lo echó, se le aceptó la renuncia que se les había pedido a todos cuando se abrió el concurso».
«Esto obedece más a las denuncias públicas sobre la situación crítica de la salud que por mi pertenencia partidaria», aseguró el ginecólogo.
Como réplica a la medida de la administración macrista, hoy legisladores del kirchnerismo recorrerán el hospital Rivadavia, ubicado en avenida Las Heras al 2600 de la Capital. Estarán Gullo, Cabandié y el cineasta Jorge Coscia, entre otros, para volver a reclamar por elementos para la atención y reprochar el desplazamiento de Spaccavento. «Desgraciadamente la actitud del Gobierno porteño nos confirma que algo raro pasa. Si cuando se denuncia una situación precaria y la carencia de insumos en el Argerich se aplica esta medida, algo pasa», consideró Gullo, hoy echado a experto en cuestiones hospitalarias.
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