Se produjo ayer el primer desplazamiento del Gobierno de Mauricio Macri, que recayó en quien quizá es el mejor amigo del jefe porteño, Nicolás Caputo, que había sido nombradoasesor ad honorem. Su polémica designación, por tratarse de un empresario que contrata con el Estado porteño, terminó decidiendo a Macri por quitarlo del staff, una movida que precipitó la presión de los Kirchner, porque aunque fuera también amigo de ellos lo hicieron sacar. Caputo declina ahora aceptar el cargo. Le gana así Macri al kirchnerismo, que mantiene silencio con otros amigos, como Cristóbal López, que sigue visitando la Casa Rosada y sobre el que nunca dicen nada. Como él, Caputo seguirá siendo influyente, aunque no tenga cargo.
Un empresario de la construcción y amigo de Mauricio Macri, Nicolás Caputo, renunció al cargo ad honorem en el cual lo había nombrado el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta. Es el primer desplazamiento en el Gobierno porteño desde que, el 10 de diciembre pasado, Macri asumió el cargo.
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La designación había sido criticada desde el kirchnerismo y también por Elisa Carrió, ya que Caputo, una de las personas de mayor confianza del jefe de Gobierno, es contratista del Estado porteño.
La polémica que desató su participación en reuniones clave del quehacer político de la administración llevó ahora a Macri a desplazar a su amigo del staff, aunque obviamente no se apartará de la causa PRO, tal como explica el empresario en una misiva que busca disfrazar la salida de una cortés declinación.
Las empresas de las cuales es accionista tienen contratos con la Ciudad por licitaciones ganadas en administraciones anteriores. Pero Caputo es, además de la persona que negoció el rescate de Macri cuando estuvo secuestrado, una suerte de operador político de su amigo. Macri había decidido nombrarlo como asesor, pero los cuestionamientos lo hicieron ahora renunciar, dejándolo en una situación no menos comprometida: nadie cree que Caputo no seguirá asesorando a Macri. Su nombramiento, de todos modos, sorprendió, especialmente porque contrastaba con las relaciones de otros empresarios amigos de gobiernos, que no están nombrados pero son igualmente influyentes.
El empresario, por cierto, rechazó el cargo, que ya había sido publicado en el Boletín Oficial, mediante una carta que el Gobierno porteño difundió ayer.
Caputo aclaró en la misiva que no aceptaba el ofrecimiento y señaló que si bien «no hay ninguna razón» que le impida ocupar el cargo, prefiere no hacerlo «para no generar obstáculos a la gestión» del nuevo gobierno de la Ciudad.
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