Mauricio Macri, encerrado por una pelea de ministros. El titular de Hacienda dice que
no hay fondos para afrontar nueva paritaria que quiere abrir el ministro de Educación,
Mariano Narodowski (en la foto junto al jefe de Gobierno).
Mauricio Macri resistirá esta semana la queja de todos los gremios docentes, que aprovecharán un encuentro sobre condiciones laborales para demandar un nuevo aumento de salarios. La administración macrista no cuenta con más fondos, según anticipó el Ministerio de Hacienda, y ha excluido de una reforma presupuestaria futuros incrementos de salarios.
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Por eso, una reunión con los sindicatos docentes que tiene prevista el Ministerio de Educación porteño, para mañana, alteró ayer el humor en la cartera económica de la Ciudad.
Sin embargo, la puja entre el ministro de Hacienda de Mauricio Macri -Néstor Grindetti-y el de Educación -Mariano Narodowski- pareció saldarse ayer cuando, en una conferencia de prensa, el educador no hizo mención a promesa alguna sobre sueldos.
Es más, Narodowski aseguró que los docentes porteños son los que mejor aumento recibieron en todo el país, a modo de desactivar ese reclamo, y otros, que jaquean la gestión de su ministerio con amenazas de paros y movidas estudiantiles que el macrismo ve como un manejo de la ultraizquierda, el Partido Obrero, que estaría hegemonizando centros de estudiantes del nivel secundario.
Por eso ayer el ministro de Educación hizo anuncios en materia educativa, luego de ratificar que obligará a reponer los días de clase que se pierdan por tomas de colegios o paros.
Pero lo cierto es que Grindetti ya le avisó: «No hay un peso más para aumento de sueldos este año».
Sin embargo los docentes, de más de diez agrupaciones, esperan que mañana Narodowski los reciba en el marco de una mesa sobre condiciones laborales, que incluye el mecanismo de otorgamientos de licencias y también la vuelta a las amonestaciones. Pero allí, ya saben los funcionarios del área, recibirán el pedido de aumento, que deberán negar.
Los gremios recibieron 20% en marzo pasado, en un acuerdo que fue criticado desde algunos sectores del Gobierno porteño, que entendían que era mejor solución dar la suba en dos partes, como al resto de los municipales, para evitar un nuevo pedido, como será el de mañana. Pero, los funcionarios de la cartera educativa aseguran que los docentes porteños tenían sus haberes atrasados con respecto a otros distritos y que además «era necesario generar confianza en la nueva administración».
Pero el temor del gobierno macrista no es sólo la reacción de los maestros y profesores -a los que intentarán conformar con un aumento para 2009- sino el efecto en catarata que la demanda provocaría hacia los médicos y luego hacia todo el plantel de empleados de la Ciudad de Buenos Aires.
«No hay más plata, la recaudación está bien, pero 60% del recupero o más se destina a sueldos, y la prueba está que en la ampliación presupuestaria que pedimos a la Legislatura no contemplamos ningún aumento más», aseguró a este diario Grindetti.
El Gobierno porteño pidió a los diputados que le aprueben $ 1.500 millones más para este año, de los cuales 700 cubrirán el aumento salarial que ya se otorgó y unos $ 100 millones se distribuirán en las escuelas privadas para que cubran también la suba salarial y no la trasladen a las cuotas mensuales que pagan los alumnos.
«Estas condiciones también las hemos planteado con el tema salarial docente: se les ha entregado a principios de año, en marzo, un aumento importante, significativo; en términos relativos el más importante de la Argentina y tenemos que entender que las condiciones laborales no son solamente salariales», dijo ayer Narodowski al anunciar que desde el año que viene las escuelas porteñas impartirán la enseñanza de inglés desde primer grado ( actualmente se dicta a partir de cuarto) del ciclo primario.
Ese anuncio, como parte del programa Ciudad Educativa 2010, tuvo lugar en el Salón Blanco del Palacio Comunal con la presencia del jefe de Gobierno porteño.
«Apostamos a una educación pública gratuita» a la cual tengan acceso todos los sectores de la sociedad, pensando en un «mundo que viene, duro y competitivo», dijo Macri y resaltó que la Argentina «está perdiendo una enorme oportunidad de crecer para derrotar definitivamente la pobreza de la mano de los alimentos» y que en cambio se sumerge en «la confrontación sistemática que nos pone al borde de otra crisis».
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