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9 de julio 2012 - 13:50

Macri pidió "no enfrascarse en el egoísmo y las peleas del pasado"

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El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, pidió que "las divisiones internas de los que tienen que gobernar no afecten a los demás", en alusión a eventuales desencuentros entre la Nación y la provincia de Buenos Aires. Y llamó a "no enfrascarse en el egoísmo y las peleas del pasado".

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Macri, al finalizar un acto por el Día de la Independencia en la Plaza de Mayo, advirtió que "las divisiones internas del oficialismo son parte de las que está enfrascada la Argentina, que no sirven".

"Es un momento en el que se requieren gobiernos humildes, no confrontativos, y que las divisiones internas de los que tienen que gobernar no afecten a los demás, porque los problemas están aquí y ahora y se van agravando, como la inseguridad y la alta inflación, que cada vez está golpeando más fuerte", apuntó.

Al ser consultados por ciertas desavenencias entre el Gobierno nacional encabezado por la presidente Cristina de Kirchner y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, el mandatario porteño y referente opositor dijo que las soluciones en la Argentina empiezan por encarar los problemas "juntos, sin tantas divisiones y peleas internas".

"Si trabajamos juntos, unidos y pensando en el futuro todos los problemas tienen solución. Argentina es un país maravilloso con grandes oportunidades, pero depende de nosotros y de si somos capaces de encararlas juntos, con más diálogo, sin tantas fricciones y sin enfrascarnos en peleas del pasado", afirmó.

Por otro lado, en cuanto a los reclamos bonaerenses por reformas en la distribución de la coparticipación, reconoció que "se trata de uno de los temas pendientes que nos debemos los argentinos", aunque señaló que "el distrito más afectado es el de la Ciudad de Buenos Aires".

"El distrito más afectado por la distribución de la coparticipación es la Ciudad de Buenos Aires", subrayó y alertó que para llevar adelante esa discusión "tiene que haber generosidad de todas las provincias en un contexto de diálogo y entendiendo que estamos todos de paso y que la Argentina nos trasciende".

En el mismo sentido se manifestó el vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Ritondo, quien sostuvo que "los porteños son los más discriminados por la distribución de los ingresos de la administración pública" y reclamó un "federalismo en serio, la derogación de los superpoderes y de la ley de Emergencia Económica que convierte a cada Provincia en un apéndice del poder unitario de la Casa Rosada".

El acto comenzó a las 8.30 cuando Macri, acompañado por la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, pasó revista sobre la avenida Rivadavia a una formación de tropas integrada por efectivos del Regimiento de Infantería de Patricios y de la banda Tambor de Tacuarí.

Una vez frente al mástil, Macri procedió a izar el pabellón nacional, tras lo cual se entonaron las estrofas del Himno Nacional, se realizó una invocación religiosa y se guardó un minuto de silencio en memoria de todos los caídos en las luchas por la Independencia.

La ceremonia concluyó con una presentación de jóvenes integrantes del coro Encantan Buenos Aires y un número folklórico a cargo de alumnos de las escuelas de danzas porteñas.

Posteriormente, Macri se trasladó caminando hasta el edificio sede de la Legislatura, en Perú e Hipólito Yrigoyen, donde compartió el tradicional chocolate junto a las demás autoridades presentes.

De la ceremonia, además, participaron ministros, secretarios y otros altos funcionarios de Gobierno, autoridades del Superior Tribunal de Justicia, de la Legislatura y representantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad.

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