El canciller Jorge Taiana y el representante argentino ante las Naciones Unidas, César
Mayoral, plantearon ayer la inviabilidad de la teoría de la autodeterminación de los pueblos,
en referencia a los habitantes de las islas Malvinas.
El gobierno dijo haber hecho ayer el reclamo por la soberanía de las islas Malvinas más fuerte y concreto en más de una década; a partir de la declaración del ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU. El funcionario centralizó el reclamo en la refutación del principio de autodeterminación de la población isleña -el argumento más firme que siempre ha usado la Argentina- y cuestionar la negativa del Reino Unido a reanudar las negociaciones de soberanía e insistir en su accionar unilateral. Tal como ocurre todos los años, el debate derivó luego en la aprobación por parte de las Naciones Unidas, de una resolución en la que se exhorta a los gobiernos de Gran Bretaña y de la Argentina a retomar las negociaciones de soberanía, un llamamiento que repite desde hace 40 años.
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Taiana fue el encargado de reiterar la posición argentina en la cuestión Malvinas ante el Comité de Descolonización, en un discurso de aproximadamente 20 minutos en los que repasó fundamentos históricos y jurídicos del reclamo argentino por el archipiélago.
También hizo expresa referencia al pedido argentino al secretario general de la ONU, Kofi Annan, de quien dijo «es extremadamente necesario que continúe en su misión de buenos oficios encomendada por la Asamblea General» ante la reiterada negativa de la diplomacia británica al diálogo. «Mi país otorga gran valor a la gestión realizada por el secretario general para obtener progresos en la cuestión Malvinas», resaltó el canciller.
Junto a Taiana participaron de la sesión el embajador ante la ONU, César Mayoral; el director de Malvinas de la Cancillería, Eduardo Airaldi; y los presidentes de las Comisiones de Relaciones Exteriores del Senado, Carlos Reutemann, y de Diputados, Jorge Argüello.
También estuvieron los peticionantes argentinos no gubernamentales,María Angélica Vernet, descendiente del gobernador Luis Vernet desalojado de las islas en 1833 por las fuerzas británicas; y Dolores Reynolds, bisnieta del reverendo Thomas Bridges, quien estuvo a cargo de la misión anglicana en Malvinas en 1856, y posteriormente se nacionalizó argentino y se radicó en Tierra del Fuego.
En la fundamentación de la postura argentina, Taiana dijo que «el principio de autodeterminación consagrado en la resolución 1514 (de la ONU) está limitado por el principio de integridad territorial que prevalece sobre el mismo», expresó el canciller al afirmar que «la aplicabilidad del principio debe ser estudiada a la luz de las circunstancias que la condicionan en su ejercicio».
Separado por la fuerza
En esa línea, presentó a las islas Malvinas como «parte del territorio de un Estado independiente que ha sido separado contra la voluntad de sus habitantes y por la fuerza» perpetrada por una potencia colonial ante lo que «la República Argentina, como Estado agraviado, efectuó su reclamo desde entonces».
Tras repasar los antecedentes históricos que se quiebran en 1833 con la ocupación británica de las islas, Taiana afirmó que el archipiélago «se trata de un territorio colonial y no de un pueblo colonizado» por entender que la población de las islas no es originaria sino «una población británica trasplantada con el ánimo de establecer una colonia y sometida a un poder imperial». La situación histórica de disputa se ve «agravada cuando la población originaria ha sido desalojada» y ocupada por «súbditos de la potencia» quebrando las condiciones para demandar «el principio de libre determinación en un territorio formado por pobladores instalados por la fuerza por la misma potencia».
El segundo eje del planteo argentino se refirió a la negativa de las autoridades de Gran Bretaña a reanudar las negociaciones de soberanía por las islas Malvinas, a pesar de la exhortación de la comunidad internacional, y el rechazo de las acciones unilaterales británicas en el área en disputa. «Mi gobierno reiteró en cuanta ocasión ha tenido su voluntad negociadora. El Reino Unido ha desoído los sucesivos llamamientos de la comunidad internacional obstaculizando con su negativa la solución de la controversia y el proceso de descolonización», aseveró ayer Taiana.
«A pesar de la voluntad de cooperación, el Reino Unido no ha cesado de cometer actos unilaterales que introducen modificaciones que las islas están atravesando, contradiciendo las resoluciones y entendimientos provisorios y el mandato de la comunidad internacional», explicó Taiana ante lo que el gobierno argentino protestó y rechazó estos principios jurisdiccionales. La queja argentina está referida a la adopción de medidas en torno a actividades de prospecciónsísmica de hidrocarburos,el otorgamiento de licenciaspara la explotación de minerales y la continua presencia y jerarquización de la base militar británica en Malvinas. También reiteró el canciller la advertencia argentina de « rechazar cualquier pretensión de adoptar medidas unilaterales que afectara los recursos pesqueros» además del « pretendido ejercicio del papel de policía pesquera y el otorgamiento de permisos» de derechos de propiedad con plazos que podrían alcanzar los 25 años.
Para el gobierno nacional, «este persistente comportamiento británico alejó a las partes haciendo fracasar el proceso de construcción de confianza mutua y las negociaciones», lo que genera «una profunda inconsistencia entre la declaración de ese país en 1995 y su deliberada acción unilateral».
El embajador chileno ante la ONU, Heraldo Muñoz, fue el encargado de presentar al cuerpo el contenido de la resolución finalmente aprobada, y en su discurso afirmó que «el mantenimiento de esta situación colonial a principios del siglo XXI es un anacronismo al que se debe poner fin».
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