14 de agosto 2006 - 00:00

Mar del Plata: primera crisis en el trato Lavagna-Alfonsín

Raúl Alfonsín
Raúl Alfonsín
Hay ocasiones en que un sofisticado juego político puede encapsularse en las breves dimensiones de un caso. Circunstancias «micro» que encierran el significado de procesos más amplios y ambiciosos. Acaso es la virtud que ofrece la política marplatense en estos días. Por varias razones.

En principio, porque Néstor Kirchner estaría yendo a buscar a «La Feliz» al radical que integre, desde esa condición, la fórmula para la provincia de Buenos Aires en calidad de vicegobernador. Es el futuro más probable de Daniel Katz, el intendente de la ciudad.

Pero no es por esto solo que Mar del Plata se está convirtiendo en un excelente botón de muestra de la comedia electoral que se representa a lo largo de todo el país. Junto a esas playas también se desarrolla el drama de Roberto Lavagna y Raúl Alfonsín. El ex presidente y su ex secretario de Industria sostienen un vínculo cada vez más complejo. Alfonsín imaginó la candidatura presidencial de Lavagna cuando advirtió el megaimán que Kirchner pondría cerca de la UCR para atraer hacia las formaciones electorales del gobierno a los gobernadores e intendentes de ese partido. El economista debería, con su candidatura, ofrecer un destino pasablemente competitivo a los radicales que no se sintieran atraídos por ese canto de sirena. Es decir, la postulación de Lavagna tendría, en la estrategia de Alfonsín, la misión de permitirlesa los dirigentes que permanecieran en la UCR retener sus posiciones de poder y aspirar a sacar algunos votos en las elecciones del año que viene.

Sin embargo, en Mar del Plata este pacto implícito comenzó a ser traicionado. Lavagna recibió el martes pasado a un grupo de concejales del partido Acción Marplatense, rival tradicional de la UCR de esa ciudad. A las 16 de ese día, Gustavo Pulti (jefe del partido), Marcelo Artime y Héctor Rosso ingresaron a las oficinas que el ex ministro acababa de inaugurar en Cerrito al 800 (en un edificio que albergó durante la campaña de 2003 al comando bonaerense de Carlos Menem).

  • Acercamientos

  • Estos tres concejales pertenecen a un partido vecinal que protagonizó distintas alianzas en el pasado. Desprendimiento del MID -que acaba de adherir a la candidatura del economista-, Acción Marplatense fue después una fuerza aliada del intendente Mario Russak y, entre 2001 y 2003, del gastronómico Luis Barrionuevo. Es comprensible, están en las antípodas de la UCR marplatense (o de cualquier otra). El acercamiento a este sindicalista fue natural: Barrionuevo veranea en Mar del Plata desde hace años, lo que supone que sigue cultivando su hiperactivismo político en los días de vacaciones. Algo similar le ocurre a Eduardo Camaño, quien también pasa la mayor parte de sus fines de semana en el balneario. Otro obsesivo de la política, es lógico que se haya relacionado con la dirigencia local de tanto tomar café en el centro de la ciudad, sobre todo en las tardes de invierno.

    Allí Camaño comenzó a tejer su amistad con Pulti y sedujo a estos ex desarrollistas con la candidatura de Lavagna. Después fue la hora de Francisco De Narváez, quien aterrizó en Mar del Plata con el lavagnista Alberto Coto (acaso el único dirigente que merece esa denominación plenamente) hace dos semanas para hablar ya más concretamente del acoplamiento. El encuentro de la semana pasada, entonces, estaba más que preparado. Camaño llegó con sus amigos y fue recibido por Lavagna con los demás integrantes del grupo El General, Jorge Sarghini y Juan José Alvarez. Estaba de buen humor el ex ministro. Tanto que cuando el padrino de Pulti se demoró en enumerar los títulos universitarios de sus marplatenses, lo cortó con un «¿ahora vas a terminar diciendo libros sí, alpargatas no?». Casi un eslogan para el viejo librero.

  • Alternativa

    Lavagna habló como candidato, sin dar precisiones de cuándo se lanzaría. Dijo que piensa sumar a otras fuerzas pero no para organizar una oposición sino para «construir una alternativa superadora». En lo económico, no despertó ilusiones: «Quien crea que habrá algún traspié con la economía durante al año próximo se equivoca. Pero lo que resulta evidente es que este modelo no es sustentable tal como se lo está operando y que aparecerán cada días más restricciones».

    La reunión del martes pasado derivó en una hipótesis lógica: será este partido vecinal el que se alce con la candidatura marplatense del año que viene. ¿El radicalismo? Deberá ir atrás de un adversario tradicional. El papel de Lavagna como salvavidas protector para los náufragos de la UCR que no se embarquen con Kirchner comenzó a volverse dudoso junto a los lobos marinos. Otra acechanza en el vínculo entre Alfonsín y su ex secretario de Industria.
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