El Senado aprobó ayer el proyecto que deroga y modifica la reforma laboral de Fernando de la Rúa. Poco debate hubo en torno a los temas que preocupan a las empresas e inversores. No hubo casi reparos en devolver la "ultraactividad" a los arcaicos convenios colectivos que, en algunos casos, rigen desde 1975. Ni en bajar el período de prueba a tres meses, cuando el trabajo en negro llega a un nivel récord en la Argentina. Sólo se preocuparon los senadores por saber si tendrán injerencia cuando deba prorrogarse la rebaja de aportes, acotada a pequeñas empresas. Diputados tratará de acelerar hoy la votación, pero la UCR le pide una semana al gobierno.
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