Cerca de 30 mil
personas
marcharon por
las calles de la
ciudad de
Córdoba hacia la
sede del Correo
para exigir que
se abran las
urnas como pide
Juez. En el
interior, el
oficialismo
movilizó a más
de 45 mil manifestantes
dispersados
en una veintena
de ciudades.
Córdoba - No imaginó quizás el gobierno de José Manuel de la Sota la amplia convocatoria que tendría el perdidoso Luis Juez en la marcha que convocó ayer en la capital provincial para reclamar un recuento «voto a voto». Cerca de 30 mil personas se movilizaron por las calles de la ciudad hasta la sede del Correo Central ( donde se lleva a cabo el escrutinio definitivo), encabezadas por el propio Juez, quien insistió en que le «robaron» las elecciones.
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En paralelo, el oficialismo cordobés logró reunir a poco más de 45 mil manifestantes en diversas caravanas lideradas por Juan Schiaretti y el vice Héctor Campana en el interior provincial. Con este gesto, el delasotismo apostó al respaldo del electorado que el domingo gravitó en la ajustada diferencia sobre su rival Luis Juez.
En tanto, el Frente Cívico entendió que el impacto de la convocatoria sería mayor en la capital cordobesa, donde las urnas otorgaron un contundente triunfo a Daniel Giacomino, el hombre elegido por Juez para sucederlo al frente de la intendencia. No se equivocó: allí, el juecismo logró más de 48% de los votos.
Por de pronto, contra todos los pronósticos que presagiaban la posibilidad de que se produjeran incidentes entre ambos bandos, todas las marchas realizadas ayer tuvieron un tono pacífico. Incluso, ante ese temor la Iglesiade Córdoba había llamadotemprano «a la serenidad y a la reflexión».
Tensión
Sólo se produjeron algunos empujones y hubo algo de tensión cuando el ex candidato a gobernador Juez llegó hasta la puerta del Correo. Con las manos pintadas de blanco, pancartas pidiendo el recuento voto a voto y un camión que transportaba una gigante urna alegórica, numerosos vecinos y familias de la capital provincial se unieron para apoyar el reclamojuecista bajo el lema «Manos abiertas». Por su parte, en Alta Gracia primero y en Cosquín después, Schiaretti y su vice electo, «Pichi» Campana, encabezaron una caravana, que era acompañada por otros 24 encuentros simultáneos en distintas ciudades del interior en defensa de la ajustada victoria del domingo último.
«No nos van a robar lo que ganamos en las urnas», exclamó el mandatario electo, quien destacó además que en «el interior profundo de Córdoba -donde se forjó su triunfo-un voto vale lo mismo que en las grandes ciudades».
Dijo, finalmente, que pondrá a disposición del intendente electo de la ciudad de Córdoba, Giacomino, para «trabajar en forma conjunta para el bienestar de todos los cordobeses».
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