La relación entre la Argentina y Uruguay por el conflicto de la papelera contaminante de Botnia se complicó más. A las negociaciones paralizadas se suman ahora amenazas de militarización de la zona de Fray Bentos por parte del gobierno vecino. Se conoció ayer que fracasó un discreto encuentro entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario general de la Presidencia, Gonzalo Fernández, el martes en Colonia (Uruguay), en el cual el argentino intentó que Tabaré Vázquez no concurriese a la inauguración de ayer del puerto de Botnia. No sólo Vázquez fue, sino que el Fernández uruguayo dijo que Botnia será abierta y que si hay amenazas de los manifestantes entrerrianos se enviará el ejército a la zona. Ayer hubo otro confuso episodio. Desde Uruguay se asegura que lanchas de vecinos de Gualeguaychú cruzaron la frontera acuática, lo que fue desmentido desde la Argentina. Todo este clima provocó, además, que el diálogo propiciado por el rey Juan Carlos de Borbón esté suspendido hasta que la situación mejore, si es que esto ocurre.
El secretario de la Presidencia de Uruguay, Gonzalo Fernández, le aseguró el martes pasado a su par argentino, Alberto Fernández, que es decisión del gobierno de Tabaré Vázquez inaugurar la planta de Botnia de Fray Bentos, una vez que terminen las inspecciones finales; y que el comienzo de las operaciones de la pastera finlandesa podría ser defendido con las fuerzas de seguridad, incluyendo el ejército.
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Los dos funcionarios se encontraron el martes pasado por la tarde en la residencia presidencial de Anchorena, en Colonia, donde llegaron a pedido del argentino, que viajó al país vecino de incógnito para pedir que el jefe de Estado del país vecino no se presente en el acto de inauguración del puerto de Botnia. Según el jefe de Gabinete argentino, esta presencia sería considerada una « provocación» y un paso atrás en el intento del rey Juan Carlos de España por enderezar las negociaciones por el conflicto de la papelera. Gonzalo Fernández no sólo descartó que Vázquez no participe del acto de ayer, sino que aseguró que la intención oficial del país vecino es autorizar la apertura de Botnia y «defenderse» ante posibles avanzadasen territorio uruguayo de manifestantes de Gualeguaychú.
Como la reunión fracasó, pese al buen clima que habría tenido la conversación entre ambos funcionarios (tienen una amistad personal anterior a acceder a cargos públicos en los respectivos gobiernos), desde Buenos Aires se emitió el martes por la noche un comunicado condenando la apertura del puerto de Nueva Palmira y relacionando ese evento con la continuidad o no de las negociaciones propiciadas por el monarca español.
Preocupante
Lo que más habría preocupado a la delegación argentina es la decisión del gobierno de Tabaré Vázquez de eventualmente enviar al ejército para defender el funcionamiento de la pastera. Si esto finalmente ocurre, sería considerado desde Buenos Aires como una militarización de la región, algo inédito en la historia moderna de los dos países.
Esta posibilidad fue anticipadaayer por el vicepresidentedel Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, que se comprometió públicamente a trasladar al Ejecutivo la posibilidad de llevar a cabo un cierre de fronteras para este domingo ante la protesta que realizarán los vecinos de Gualeguaychú frente a Botnia. La inquietud había sido planteada por el intendente de la provincia de Río Negro, Omar Lafluf, ante el anuncio de la protesta que realizará la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú y que proyecta hacer frente a la pastera finlandesa.
«El intendente me lo planteó y voy a tener una reunión para enterarme de la situación y lo trasladaré al gobierno, pero éste está enterado, obviamente, a través del Ministerio del Interior y de las autoridades militares», dijo ayer Novoa a medios de su país. Luego, las fuerzas de seguridad de Uruguay comenzaron a montar un operativo en Fray Bentos para prevenir un cruce de los asambleístas argentinos el domingo.
El clima enrarecido entre los dos países provocó, además, un congelamiento de las gestiones del rey Juan Carlos de España para acercar a las partes. Esta semana, el embajador de ese país ante las Naciones Unidas, José Antonio Yáñez Barnuevo, que fue designado por el monarca para comandar las negociaciones, debía haber organizado la tercera ronda de encuentros entre los delegados de la Argentina y Uruguay. Esto no siquiera ocurrió, con lo que a esta altura, la próxima vez que se crucen las partes será el 12 de setiembre en La Haya, cuando se concrete un nuevo capítulo del caso por la acusación argentina contra el país vecino por la violación en cinco oportunidades del Tratado del Río Uruguay.
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