"Se hartó", resumió un allegado muy cercano a Héctor Méndez, "por eso renunció a la presidencia", y agregó que "estaba cansado de ver en los diarios peleas por un sillón". La renuncia del empresario a la conducción de la Unión Industrial deja claro que el "internismo" descolocó al presidente de una de las principales entidades empresarias del país. "Todas las cuestiones internas debían mantenerse, siempre, dentro de los ámbitos de nuestra casa", se lee en el texto de su renuncia.
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El "portazo" de Méndez hizo público el malestar y las divisiones que existen dentro de la UIA y que van más allá de quién debe ocupar la presidencia de la entidad fabril. Más de un importante empresario viene cuestionando desde hace tiempo la "debilidad" de las instituciones empresarias que ha quedado más expuesta ante las distintas embestidas oficiales contra compañías. "Nosotros siempre nos desgarramos los vestiduras por la fortaleza de las instituciones, entonces no podemos dar el espectáculo de pelearnos por un cargo".
Cuando Héctor Méndez asumió lo hizo con la intención de "mejorar" la UIA y no "para romper acuerdos y códigos", comentaba un sector de los industriales para explicar que la renuncia no los sorprendió.
En tanto, otros industriales entre los que se destaca José Ignacio de Mendiguren apoya la pluralidad de ideas al decir que la UIA no "es la unanimidad industrial argentina y creo que la riqueza de su entidad es precisamente eso". Aunque defendió el pacto -que tiene más de 10 años- por el cual los industriales se alternan los cargos electivos entre las dos corrientes principales -la lista Celeste y Blanca y el Grupo de Industriales- que se pusieron de acuerdo para alternarse en el poder cada dos años.
Si la Junta y el Comité de la UIA acepten la renuncia de Méndez hasta principios de abril, que es cuando se hubiera llevado a cabo el reemplazo de Méndez, la conducción será -momentáneamente- ejercida por el vicepresidente primero de la UIA, Miguel Alberto Acevedo (ejecutivo de Aceite General Deheza).
La duda es quién podrá ser el futuro titular de la entidad fabril. A fin de año deberían haber decidido quiénes eran los postulantes de la lista de Grupo de Industriales. Se mencionan los nombres de José Ignacio de Mendiguren, y Adrián Kaufmann, de Arcor. Pero, por falta de acuerdo se decidió postergarlo para marzo. Uno de los factores, que precipitaron las cosas, explican en la UIA, fueron los dichos del titular de Aluar, Javier Madanes Quintanilla aunque no pertenece a la UIA reclamó que hubiera elecciones abiertas.
• Versiones contradictorias
En cuanto a las razones de la renuncia de Méndez, la información es contradictoria y depende del sector industrial con el cual se hable. Por un lado, algunos dirigentes afines a la lista Celeste y Blanca cuestionaron el 'pacto de alternancia' que se utiliza para designar a las autoridades de la entidad y pedían que se convoque a elecciones internas abiertas en la entidad.
En tanto, otros sectores industriales dentro de la UIA como fuera de ella, piensan que es necesario discutir seriamente "el rol de los empresarios y por ende el de la entidad". Plantean que puertas adentro se lleve a cabo una profunda autocrítica que permita también fijar los ejes para una seria defensa industrial. "El tema es cómo generar un clima de negocios", explican, y en este contexto surgirán las ideas, los reclamos que se harán llegar al gobierno de turno, al Congreso, al sindicalismo, y hacerlas conocer a la sociedad. No es casualidad que el Gobierno de los Kirchner haya avanzado tanto sobre las empresas, por la debilidad generalizada de las entidades empresarias, entre ellas la UIA.
Esos sectores industriales también piensan que son tiempos difíciles los que vendrán y se torna necesario que la UIA tenga un pensamiento único consensuado y líneas claras de acción. "El sindicalismo está unido y van ganando las batallas", se quejan. Y algo de razón tienen. En medio de la renuncia de Méndez, la primera mandataria respaldó el proyecto de reparto de utilidades con los trabajadores impulsado por el diputado Héctor Recalde, que en el acto no cabía de gozo.
Cristina fue más allá cuando deslizó que eran cínicos cuando, por un lado, los empresarios se quejan ante los pedidos de aumentos salariales pero también se niegan a repartir ganancias, y les sugirió que sean más flexibles y negocien menos aumentos a cambio de aceptar repartir ganancias. También la presidenta fue dura con todos los empresarios, desde los productores hasta los comercializadores a los cuales "acuso" de querer continuar como siempre teniendo rentabilidad vía precios.
En la UIA se quejan de que no han logrado ni siquiera contar con una Ley de Accidentes de Trabajo y lo ponen como ejemplo de la "debilidad" de la institución en defender "con voz fuerte" las demandas sectoriales.
La crisis de la entidad fabril fue festejada tanto en la Casa Rosada como en otros despachos ministeriales y en la CGT, especialmente los gremios vinculados al "moyanismo" que ven en esta debilidad de la UIA la oportunidad para seguir avanzando en consolidar el poder gremial. Justamente esta lectura y la falta de un debate profundo en el seno de la centenaria entidad fue lo que provocó la salida anticipada de Héctor Méndez.
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