12 de junio 2001 - 00:00

Menem lanza al PJ a una oposición frontal

La puerta principal de la quinta fue sellada para evitar la aglomeración de fotógrafos
La puerta principal de la quinta fue sellada para evitar la aglomeración de fotógrafos
«De la Rúa sabía de todo esto, estaba al tanto de la marcha de este expediente, por eso no puede hacer ahora como que no sabe nada.» La queja es una muestra de las tantas frases hirientes que se escucharon ayer en la casa de Armando Gostanian, donde Carlos Menem permanece, hasta nuevo aviso, en detención domiciliaria.

«Yo mismo -admite ahora el ex presidente-estaba desenten-dido de esta causa hasta el día en que detuvieron por sorpresa a Emir Yoma. Pero me doy cuenta ahora que ellos estaban al tanto de todo.»

El centón de visitantes, militantes, amigos y parientes que poblaron el chalet del amiguísimo del ex presidente, inseparable del penetrante habano, escuchó los más variados tonos de la queja de Menem. «De la Rúa es el más reaccionario de los radicales.»

- «Gorila», le repara uno de los contertulios del grupo que integran, entre otros, los sindicalistas Antonio Cassia, Pedro Goyeneche, José Luis Lingeri, el ex gobernador Bernabé Arnaudo, el senador Héctor Maya.

Menem: «Por favor, no hay que usar la palabra 'gorila'. ¿No ven que los jóvenes no entienden qué quiere decir esa palabra, que es del '55? Hay que usar la palabra 'reaccionario'».

Los presentes quieren escuchar instrucciones.

Menem: «Esta causa hay que pelearla en el terreno de la política
-insiste-. No tiene entidad técnica ni jurídica, por eso hay que atacar desde lo político».

Cuando le piden que identifique al adversario, recae en los reproches contra De la Rúa: «Esto es antiperonismo puro, y el gobierno lo alienta porque lo tapan los problemas. Quiere encubrir este megacanje que es escandaloso».

- ¿Qué hacemos?, le preguntan.

-
«Ya he dado instrucciones para que investiguen las comisiones que se han pagado en este megacanje, son escandalosas. Pero la investigación va a sacar todo a luz.Ya van a ver», explica aludiendo a Domingo Cavallo.

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«Hay que hacer oposición. Y ahora vamos a ver qué hace el gobierno con los conflictos sociales que se vienen, que los contenía el peronismo», agrega el ex presidente.

La orden es mostrar fuerza. ¿Cómo? Nucleando poder en varios frentes. Un frente de gobernadores, otro de intendentes, otro en el Congreso, otro en el partido. Todo a la vez para mostrar fuerza y hacer saber que el peronismo empieza a hacer oposición en serio.

-
«La situación los desborda -diagnostica Menem-y lo peor es que se ha roto un código de la política para usar al peronismo y salvarse de la situación.»

El entrerriano Maya venía de un cónclave bonaerense el domingo por la noche en casa de Antonio Cafiero que alimentó este sesgo opositor. Ese sector busca que Menem haga una autocrítica por haberle facilitado al gobierno de la Alianza --contra la opinión de otros sectores-la sanción de las leyes clave pedidas por el gobierno (cesión de poderes, el impuestazo de diciembre de 1999, la reforma laboral, impuesto al cheque, la emergencia económica).

Ahora el ex presidente está dispuesto a reconocer que tenía en Olivos un adversario mayor al que no hay que cuidar más. «De la Rúa sabía todo y ahora se hace el que no sabe nada», reitera la queja.

Sobre el juez tampoco tiene recuerdos gratos: -
«Antes de comunicarme me dijo estar agradecido porque lo nombré como juez... Lo miré fijo, sin responderle nada». Ahora lo investigan, recuerda uno de los presentes, por enriquecimiento ilícito. «Me dicen que hay pruebas de todo eso», amenaza Menem.

¿Y Stornelli?
, quiere saber un gremialista.

-
«Me ha quedado fija su cara de odio», recuerda el cautivo de Don Torcuato.

La charla la interrumpe un llamado.
Charly García, a quien atiende como a todos, con Cecilia Bolocco tomada de la mano. «Carlitos, mi amigo, muchas gracias... ¿cómo que sin fuerzas?... ¿cuándo me han visto sin fuerzas, cuándo me han visto caído?... claro que te espero, cuando quierás date una vuelta», dice el diálogo telefónico con el rockero más famoso.

Galante, el visitante tiene una flor para
Cecilia: - «Pensar, señora, con todo lo que ha tenido que pasar en tan poco tiempo».

Bolocco: «Yo sé bien cómo son las cosas y sé también que van a terminar bien».

Menem: «Cómo no. Esto termina antes de lo que todos piensan. La mentira tiene las patas cortas. Además, mientras tenga al lado a Cecilia tengo fuerzas para cualquier cosa porque ella me transmite toda la energía del mundo».

Energía buscó también en Don Torcuato el ex ministro
Julio Mera Figueroa. Recuperándose de una vieja enfermedad, el salteño trajo a la mesa la idea de elegir a Menem gobernador de La Rioja en tiempo relámpago para ponerlo de nuevo en carrera. «Esa idea no me gusta mucho -explicó el ex presidentep orque da a entender que quiero huir de la Justicia.Además obligaría a la renuncia de amigos, y estoy en otra actitud.» Mera, un dirigente que da sus mejores esfuerzos al armado del menemismo en la provincia de Buenos Aires, se despidió con un abrazo fraternal. - «El fin de semana nos vemos», se prometen mirándose a los ojos en gesto que miraron los testigos de ese encuentro de la mañana: el biógrafo y poeta Daniel Herrendorff, los hermanos Igounet (Jorge, ex militar; Daniel, abogado), el ex brigadier Andrés Antonietti.

• Vocero

Al final del día aparecen con temas estratégicos.

-
«Necesitamos un vocero que esté en los medios y pelee nuestra posición», dice un legislador.

Menem: «Querés decir un Monner Sans... pero nuestro...».

¿Quién se ofrece?
Silencio. Menem: «Uno podría ser Jorge Asís... otro podría ser acá Héctor...», dice mirando al senador Maya. «Lo estudiaremos y mañana decidimos», cierra el ex presidente.

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