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15 de agosto 2007 - 00:00

Moyano, con Caló caído, juguetea con reelección

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Hugo Moyano
«Compañeros yo no aspiro a nada; no quiero nada para mí, sólo me importa la unidad obrera.»

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De sobremesa, sin que nadie se lo pida, Antonio Caló dejó rodar el comentario. Era media tarde en las oficinas de Azopardo. Con sólo una frase, el jefe de la UOM, que alguna vez fantaseó con suceder a Hugo Moyano en la CGT, entregó -¿de manera definitiva?- sus banderas.

Moyano y el itinerante José Luis Lingieri -al que le llovió un sablazo desde Caracas- oyeron la confesión del metalúrgico. Un rato después, supremo, el camionero invitó a Caló a subir al auto que lo llevó hasta el Luna Park, a escuchar a Cristina Fernández y Julio Cobos.

Como en un guión perfecto, todo ocurre 24 horas antes de que el moyanismo en pleno, ampliado con la incorporación de aliados antes impensados, como José Rodríguez de SMATA, se congregue en un camping de Cañuelas para alinear una tropa para forcejear en la CGT.

La cumbre repetirá el ritual de la realizada en julio en Moreno pero, a diferencia de aquella cita, funcionará como prematuro lanzamiento implícito de la reelección de Moyano al frente de la central obrera. De hecho, su actual mandato vence a mediados de 2008.

La operación comenzó a perfilarse la semana pasada. En su edición del jueves último, Ambito Financiero relató los aprestos de esa embestida que tuvo como punto de partida el festejo por los once años de la conformación del MTA, base gremial de Moyano.

Allí se blanqueó el pacto de Moyano con José Rodríguez, de SMATA, que se acercó al camionero para combatir cualquier chance de que Caló llegue a la jefatura de la CGT. Se sabe: UOM y SMATA tienen una vieja disputa que, más de una vez, se expresó con fogonazos.

Carambola o no, ayer Caló se bajó de esa riña. Mejor dicho: asegura que jamás estuvo en esa carrera. ¿Fue, entonces, un devaneo de Alberto Fernández y su delfín gremial, Andrés Rodríguez? ¿O su sueño cayó atado al de Carlos Kunkel de ser vice de Scioli?

  • Con ella

    Ayer, en tropel, unos 20 jefes sindicales aparecieron por el Luna Park para acompañar el lanzamiento de la fórmula K, acto que logró lo que no consigue ni la CTA: juntar -o al menos que convivan bajo el mismo techo- al jefe de los «gordos», Armando Cavalieri, y el camionero.

    Escucharon, atentos, la referencia de la primera dama sobre la Concertación Plural. Hoy, reunidos, como hicieron antes con el llamado al « diálogo institucional», se dedicarán a estudiar el formato de unidad PJ-UCR que promueven los Kirchner. Además, como en la reunión de Moreno, un profesional hará una exposición sobre la situación actual del país.

    Ayer, en el Luna Park, Moyano se mostró con todo su elenco de leales: Omar Viviani, Gerónimo «Momo» Venegas, Juan Carlos Schmidt, Abel Frutos y Julio Piumato, además Lingieri y Omar Maturano, de La Fraternidad, a quien también se agregó en la lista de posibles jefes CGT.

    ¿Cómo Maturano aparecería aliado a Moyano si quiere sucederlo, y éste, o su entorno, empieza a sembrar la idea de una reelección? Simple: el propio Moyano ha sido cauto sobre su intención de continuar y hasta ha dicho que preferiría no hacerlo.

    «Hugo está cansado: fueron años duros. Además, con Cristina no se sabe», relativizan cerca del camionero mientras dejan correr la hipótesis del Operativo Clamor, que difícilmente tome forma expresa.

    Por eso, la operación reelección tiene dos lecturas: la de perpetuar a Moyano o la de preservar el espacio moyanista y que sea ese bloque, siempre capitaneado por el camionero, el que imponga al próximo secretario general.

    Enfrente, velan armas los «gordos», Luis Barrionuevo y los líberos Rodríguez y Gerardo Martínez.
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