Se creía que el gobierno le iba a demorar el dominio de los fondos que asisten a las cajas de las obras sociales en la medida en que el sindicalista camionero Hugo Moyano frenara demandas salariales y renovación de convenios hasta mediados de año, aun si hubiera inflación. La táctica ahora sería inversa. Le concede ya el dominio de cuantiosos fondos al titular de la CGT para el mismo objetivo de limitar los reclamos sobre salarios.
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• El nuevo superintendente de Salud será, como adelantó este diario hace un par de semanas, Héctor Cappaccioli, el actual secretario de Descentralización del Gobierno porteño. Se trata de un funcionarioligado al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cuya influencia crece en el gobierno de la salud. Fernández no sólo domina el PAMI a través de Graciela Ocaña, ahora también se hará cargo del organismo de control de todo el sistema sanitario, la Superintendencia del ramo. Una nueva herida en el narcisismo político del ministro Ginés González García, quien de a poco está siendo relevado de cualquier responsabilidad sobre áreas claves de su competencia. Precisamente, Cappaccioli llega para reemplazar a Rubén Torres, un hombre de González García.
• Otra novedad que ya se dispuso en la Casa Rosada es la designación de un nuevo gerente general para la superintendencia. Será el cargo que ocupe Néstor Vázquez. El nombramiento tiene un significado ambivalente. Es cierto que este médico mantiene una antigua relación con el jefe de Gabinete, decisivo en su promoción. Pero se trata también de un funcionario que responde al sindicalismo tradicional de manera verticalizada. Su llegada al cargo ofrece toda una curiosidad: si hay alguien identificado con el manejo de los fondos sindicales de salud durante el menemismo fue Vázquez, quien ahora regresa al mismo cargo que ejerció durante el segundo mandato del riojano, cuando en la Superintendencia reinaba José Luis Lingieri, el actual secretario general adjunto de la CGT (aun así, afirman que la relación entre ambos no conserva la lozanía de aquel entonces).
• En esta reorganización, Moyano tendrá otro escalón bajo su mando. Será intervenida la APE, y el encargado de esa operación será Juan Rinaldi, el agresivo abogado del sindicato de camioneros. La APE es la dependencia desde la cual se disponen subsidios destinados a las distintas obras sociales y también donde se pagan las operaciones de alta complejidad que requieren algún refuerzo financiero. En otras palabras, Kirchner pondrá en manos de Moyano la misma llave que en su momento Menem puso en las de Luis Barrionuevo: el control de la «caja» sindical para disciplinar a los gremios en relación con el poder político.
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