Moyano exigente
Que Hugo Moyano quedó insatisfecho con el nivel de reducciones que dispuso el gobierno en el Impuesto a las Ganancias sobre salarios lo prueba que desentierre, para pelear con la Casa Rosada, la figura de Juan Perón. Hoy junto a otros caciques sindicales encabezará un pronunciamiento contra el gobierno de Cristina de Kirchner que, dice, impide que se instale un monumento al fundador del movimiento frente al helipuerto de la Casa de Gobierno, como lo ordena una ley de la Legislatura porteña. Para ese monumento ya está contratada la realización de una escultura, pero desde Presidencia afirman que, además de provocar el traslado del helipuerto presidencial, puede perturbar las obras de remodelación del Palacio de Correos. Allí sueña Cristina de Kirchner centralizar los festejos del Bicentenario de 2010; para eso se realizará una remodelación de esa joya arquitectónica que parece no prever iconografía política. Hoy le preguntarán los sindicalistas al gobierno si mantiene lo que consideran un agravio a Perón.
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Claro que, aunque avance,la resistencia de la Casa Rosada a ceder el terreno impedirá que el mismo se emplace. Parrilli, secretario general de la Presidencia, transmitió que, por cuestiones de seguridad no es oportuno instalarlo cerca del helipuerto.
Es, apenas, una de las razones de la demora. La otra está relacionada con los recursos: la construcción del monumento al creador del justicialismo tiene un costo previsto de 2 millones de pesos. Todavía no apareció un mecenas dispuesto a aportar los billetes.
Hoy, Moyano -vice del PJ nacional- y Venegas -jefe de las 62 Organizaciones- invitarán a los afiliados a aportar al monedero partidario para financiar la obra. De manual: abrirán una cuenta bancaria para que los afiliados aporten a esa causa.
En torno a la efigie hay una larga novela. Iconográficos, los peronistas la convirtieron en causa de sus días y noches, y siempre se toparon con el ninguneo de Kirchner que hasta hace unos meses, ni siquiera le daba rango y valor al armado partidario.
Molesto por otros motivos, Moyano se sentará junto a Venegas -al que acusan de haber contribuido con los piquetes rurales, tener vínculo fluido con Eduardo Duhalde y hasta recibir a Julio Cobos en sus oficinas de UATRE- y animará la protesta peronista.
Es la excusa perfecta. Sirve, además, la promesa siempre incumplida de permitir inaugurar cada año, para el 17 de octubre, el monumento al general. Kirchner podrá, a su vez, exponer sus propios argumentos: la última celebración en torno a Perón terminó con tiros y pedradas.




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