Moyano-Momo: Perón une lo que separa Kirchner
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Juntos por Perón, pero peleados en la cúpula de la CGT.
Hugo Moyano y Gerónimo Venegas ayer, en otro acto de presentación
del demorado monumento al fundador del justicialismo
que se construirá en Capital Federal.
El camionero le pagó a Abel Frutos, de la Federación de Panaderos; a Jorge Mancini, del gremio de la CEAMSE, y a Miriam Lomónaco, una dama de Mar del Plata.
Personalista, Moyano no abrió ese espacio a otros grupos del sindicalismo, ni siquiera informalmente.
No tuvo, siquiera, la «gentileza» de cederle un hueco a alguno de los sindicalistas que operan en las 62, lo que se hubiese interpretado como una señal a Venegas que no tuvo más remedio, para mantener presencia en el PJ, que postularse para presidir el partido de Necochea.
Eso fue, sin embargo, un elemento visible y público de malestar. Hubo otro: Venegas, como secretario de Interior de la CGT -fue Moyano el que lo «bancó» para que renueve en ese cargo- se dedica a recorrer el país tratandode normalizar seccionales cegetistas y de las 62.
Sus últimos avances en esa tarea, lejana de Olivos y de la TV, se vio misteriosamente estorbada por ciertas intromisiones que el «Momo» rastreó hasta las cercanías de Moyano. Esa categoría, muchas veces figurativa, de « entorno» habría operado contra los oficios de armador de Venegas.
La sumatoria de episodios indujo al líder de UATRE a suponer que su pertenencia al moyanismo ya no era bienvenida y, en ese marco, agarró el picaporte con cara de pegar el portazo. Lo atajaron antes de que lo haga, pero el ánimo entre ambos no es el mejor.
Apareció, como un recurso perfecto, el anuncio de que luego de 20 años de cajoneos, el monumento a Perón podrá construirse detrás de la Casa Rosada, muy cerca del playón que funciona como helipuerto presidencial. Eso era un impedimento hasta que la Fuerza Aérea determinó que no lo es.
Ayer, codo a codo, Venegas y Moyano anunciaron esa novedad y volvieron a invitar a dirigentes y afiliados a que «colaboren» con aportes para financiar la obra del escultor Enrique Savio, que muestra un Perón de civil, con su característico gesto de los brazos en alto.




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