Lo tuteó como si fuesen viejos amigos: de anfitrión, José Rodríguez, el jefe de SMATA, madrugó a todos y en el saludo de bienvenida a la cumbre moyanista, en una sede de su gremio en Cañuelas, voceó la proclamación: «Hugo es el líder indiscutido de la CGT».
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En boca del «Pepe» de SMATA, un ex capitán de los «gordos» que dejó la CGT en 2005 cuando Moyano disolvió el triunvirato y se instaló como jefe único, la apología moyanista sonó, cuanto menos, inquietante. Pero los tiempos cambian, como las sociedades políticas.
Con ese tono, y a través de ese particular vocero, ayer quedó formalmente -aunque implícitamente-inaugurado el «operativo reelección» cincelado por el moyanismo para retener el control de la CGT más allá de 2008, con Moyano a la cabeza o con otro cacique del sector.
Más de 80 gremios, según los escuderos del camionero, estuvieron presentes ayer en Cañuelas para expresar el respaldo a la fórmula K que integran Cristina Fernández y Julio Cobos, y, quizá más que nada, a la posibilidad de que Moyano renueve en 2008 en la cúpula cegetista.
El formato, sin embargo, fue algo más sutil. Por turnos, los delegados gremiales elogiaron la convocatoria a la Concertación Plural que ante ayer hizo la primera dama en el Luna Park, como antes habían halagado su llamado a una mesa de «diálogo social».
«Vamos a trabajar por la unidad del movimiento obrero porque es la hora de los consensos, y vamos a dialogar con los empresarios», tradujo, ayer, uno de los mentores de la cumbre de Cañuelas la intención del espacio gremial que conduce el camionero.
Paso al costado
El planteo coincide, en el fondo, con el hecho por Antonio Caló, jefe de la UOM, la tarde del martes en un encuentro con Moyano donde le avisó al camionero que no animará una batalla brutal por la jefatura de la CGT. Se leyó como un paso al costado.
Ayer, de hecho, fuentes de la UOM ratificaron lo publicado por Ambito Financiero respecto de que el metalúrgico desistió, nadie sabe si definitivamente, de pelear por la conducción de la central de Azopardo. «Caló no se bajó de ninguna candidatura porque nunca se subió.»
Luego de escuchar al economista Carlos Leyba -que trazó un panorama del gobierno K y recordó su paso por la administración de José Ber Gelbard-, los sindicalistas se dedicaron a repasar la situación gremial y en ese contexto, otra vez, sonó el apoyo a Moyano.
Los socios de siempre del camionero animaron la proclama: Omar Viviani, Gerónimo «Momo» Venegas, Julio Piumato, Abel Frutos y Juan Carlos Schmidt, entre otros. Ellos forman parte de la primera línea del moyanismo: la avanzada por la reelección de su jefe.
Pero, además, Moyano juntó a otros actores de peso. Además de Rodríguez, de SMATA, mostró a Omar Maturano, de La Fraternidad, a Luis Morán, de la Federación de la Alimentación -gremio del que proviene Rodolfo Daer-y hasta a un sector de los Químicos, que controlaba el fallecido Reynaldo Hermoso.
Ayer, los convocantes anotaban esas presencias como indicios de que el bloque moyanista se expande. A la cumbre anterior, en More-no, habían asistido no más de 50 sindicatos.
En la mesa también se sentó Amadeo Genta y en una tenue señal de recomposición del vínculo se ubicó Roberto Fernández, de la UTA. Poco tiempo atrás, este here-dero de Juan Manuel Palacios le avisó, con la voz más alta que lo habitual, a Moyano: «Yo soy UTA, entendelo».
Fuera de agenda, en charlas informales, ayer también se discutió sobre la posible convocatoria a un consejo directivo en los próximos días.
Pero todo está en veremos: la «mesa chica» de la CGT quedó congelada luego del fallido intento de sumar a los «gordos» a una maniobra para frenar el reconocimiento a la CTA. Y sin la presencia del barrionuevismo ni de los líberos Rodríguez y Martínez, Moyano tiene problemas para juntar el quórum para hacer sesionar al CD.
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