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El dirigente radical nació el 18 de noviembre de 1906 y fue gobernador entre 1963 y 1966, durante la gestión de Arturo Illia en la presidencia de la Nación. A los 18 años, Marini se afilió al radicalismo y comenzó a militar en el ámbito universitario platense, junto a Ricardo Balbín, a cuya línea adhirió internamente.
En 1929 fue electo presidente de la Federación Universitaria, cargo al que renunció en 1930 a raíz del golpe que derrocó a Hipólito Yrigoyen y por haberse recibido de abogado. En 1931 fue detenido por su defensa del líder encarcelado en la isla Martín García y volvió a ser privado de su libertad en 1955 -antes del golpe que derrocó a Juan Domingo Perón en setiembre de ese año-, durante varias semanas, en el Penal de Olmos.
Caracterizó su gestión la obra pública y la austeridad, que lo llevó a no ocupar nunca la residencia que se reserva al gobernador en La Plata. Sin embargo, cuentan los radicales más antiguos, nunca pudo esconder su pasión por el turf, «por los burros», recordó anoche un viejo amigo. Tanto que cuando había carrera en el hipódromo platense, siendo gobernador, se hacía una escapada para jugarse unos boletos.
Miembro de honor del Instituto Yrigoyeneano, Marini fue declarado ciudadano ilustre de la provincia por la Legislatura bonaerense el 7 de diciembre de 2001.
En aquella oportunidad, el ex gobernador declaró: «Hoy me siento inmensamente feliz, este homenaje supera ampliamente mis merecimientos y hasta el día de mi muerte seguiré luchando por el progreso de la República».
Marini exhortó ese día a la joven dirigencia a que mantuviera el «amor eterno a la libertad» como la base indispensable «para la democracia, la igualdad y el respeto del derecho de todos los ciudadanos». de
Respetado por radicales y opositores, el ex gobernador citaba a menudo como ejemplo cívico al líder radical Ricardo Balbín y gustaba de colocar la provincia que condujo por tres años como «la constructora del país».
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