28 de junio 2001 - 00:00

Nace la industria de los piqueteros

Al gobierno le va a costar más de lo que cree apaciguar las protestas en Tartagal. La dirigencia piquetera ha descubierto un fantástico negocio en el reclamo que ninguna fuente nueva de trabajo podrá reemplazar.

Por un lado, durante los cortes de ruta, los dirigentes mandan a los que se benefician con el reparto de planes a controlar los caminos alternativos a la ruta que cortan. Allí ese camino de emergencia se transforma en la ruta más cara de la Argentina, ya que a los que obligatoriamente deben tomar esa senda para eludir el corte, deben pagar entre $ 10 y $ 50, de acuerdo al vehículo. Si es un camión que lleva alimentos perecederos se le aplica la tarifa más alta. Hay camiones que deben bajar parte de la mercadería que transportan. Medias reses, alimentos, damajuanas de vino, son bienvenidos para autorizar a los camiones a que continúen viaje. Lo recaudado hay que entregarlo a los líderes que son los que deciden cómo se reparte. Ellos manejan las altas y bajas de los planes Trabajar y se quedan con una parte de esa masa de dinero que envía el Estado nacional. Obviamente, los que reciben el subsidio, no discuten ninguna orden de los líderes.

Cuota

La organización, además, en épocas en que no hay cortes de ruta cobra una cuota a las empresas de la zona, para no ser «molestadas».

Los que conocen todo lo que genera este movimiento que ahora es manejado políticamente por el Partido Obrero, temen que el gobierno libere a las siete personas que están presas, porque fortalecerán a esta industria del piquete. El negocio como se ve se alimenta de tres vertientes:

Una comisión sobre el monto total de los planes Trabajar.

El peaje en los caminos alternativos y

las exacciones ilegales a empresas de la zona.

En agosto pasado, el Partido Obrero tomó la conducción política del movimiento e hizo pie en el hospital de General Mosconi donde colocó como director a un integrante del movimiento. Ellos no se meten en la parte económica de los piqueteros.

La politización del movimiento se vio en la ampliación de las actividades de los piqueteros que en noviembre se armaron al asaltar las dos comisarías de la zona.

La Gendarmería que en los últimos días intervino por orden del juez, sabía que iban a encontrar a algunos militantes armados. Jamás imaginaron que la preparación que tienen para el combate es tan alta.

Los 25 gendarmes y los 11 civiles heridos, fueron impactados por proyectiles calibre 22 de alta velocidad disparados por rifles. Las zonas de impacto eran prácticamente las mismas: los tiradores no querían matar, sino provocar un enfrentamiento con muertos por la represión de Gendarmería para propagar el conflicto armado a otras zonas. En Buenos Aires estaban listas las movilizaciones de las distintas organizaciones para realizar manifestaciones de apoyo a los piqueteros de Tartagal.

Uno de los que dirigió el operativo de la Gendarmería relató que
«hasta el herido 18, la fuerza no devolvió el fuego. Hasta ese momento se dispararon postas de goma con las escopetas Itaka y gases».

«Cuando la situación se agravó entró en acción el equipo de seguridad que vio a los tiradores, pero no podía dispararles porque se mezclaban con la gente desarmada»
, agregó.

El relato del gendarme deja otros datos.
«Se pidió a los pobladores que no salgan a la calle para aislar a los que estaban armados, pero desde la FM 'El Sol' se alentaba el levantamiento popular y la resistencia armada.»

«Nosotros
-sigue el relatoi dentificamos a muchos y tenemos pruebas fotográficas que pusimos a disposición de la Justicia. Los tres líderes piqueteros que están con pedido de captura no manejaron armas, eso nos consta.»

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