26 de agosto 2008 - 00:00

Néstor K esquivó reunión ácida que fijó la interna

Acertó Néstor Kirchner en no concurrir: si no, de arranque, nomás, se hubiese topado con el duelo de lenguaraces protagonizado por Antonio Arcuri y Osvaldo Mércuri, debería haber escuchado los reproches de Mabel Müller o, quizá peor, el soliloquio nihilista de Hugo Curto.

Fue oportuno, entonces, lo del ex presidente de decirle que no a la invitación de Alberto Balestrini de concurrir a la sede del PJ, sobre la Avenida de Mayo, anoche, donde se ratificó la convocatoria a internas partidarias para el domingo 30 de noviembre próximo.

Previsible, tanto tiempo sin verse, los muchachos tenían cosas por decirse y se las dijeron. Arcuri-Mércuri, por caso, se bastardearon mal en la pelea de semifondo: invitaciones olvidadas, quintas y reaperturas, motivos menores para tanta bravuconada.

Después, José María Díaz Bancalari, tuvo que escuchar una lección republicana de Müller diciendo que no había que hacer internas «porque Carrió no hace» y, además, «ésta ya está toda cerrada».

Retrospección: años atrás, a Duhalde, la diputada no le hacia -ante el mismo hábito- esos reproches.

  • Sin sentido

    Se animó, igual, a votar en contra de la convocatoria a internas con el argumento de que, además de estar previamente acordadas, no tienen sentido porque «nadie me garantiza» que después «armen colectoras o aparezca el FpV y haga las listas que quiera».

    Otro, reflexivo, que tiró sus salmos sobre la mesa larga fue Gerónimo «Momo» Venegas. Se quejó porque Oscar Parrilli frena el monumento a Perón, avisó que no será candidato a presidir el PJ -se le atribuye a Duhalde hacer ese intentoy avisó sobre el final: - ¡Que sea la última vez que se les ocurre inaugurar algo y no me invitan, eh!

    Compartía, en ese aspecto, tribuna con Arcuri: se reabrió la quinta de San Vicente y, en el apuro, las invitaciones para algunos dirigentes se traspapelaron. Entre ellos las de «El Tano» de San Vicente y la del «Momo» de Necochea. Otra vez será.

    La respuesta, de 15 minutos y pocos títulos, quedó a cargo de Curto: más pausas que palabras y un balance último donde explicitó que el PJ es «peronista» y, además, « transparente».

    De tanto griterío no podía salir nada ordenado más allá del esfuerzo de Jorge Landau por emprolijar los papeles. Al final, la junta electoral -que preside Curto y cuyo mandato venció el 13 de diciembre de 2007- fue ratificada a mano alzada para que controle la próxima elección.
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