El documento que la prensa alemana divulgó el fin de semana sobre un supuesto acuerdo de distribución de sobornos entre funcionarios argentinos -en donde identifican mediante iniciales inclusive hasta a Carlos Menem- le da un giro notable a una historia que arrancó en 1998, cuando Siemens consiguió el contrato para la confección de los nuevos DNI de seguridad y el control fronterizo. Se pensó por entonces como un proyecto para organizar una inmigración de países limítrofes que, a la luz de la convertibilidad, al gobierno de Menem le parecía incontenible. Muchos de los personajes relacionados con la Casa Rosada y Siemens, presidida en esos tiempos por Luis Schirado, aparecen aludidos hoy nuevamente en la historia, pero no en los tribunales locales, sino como datos e iniciales codificadas en la investigación de los fiscales en Munich.
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En 1998, Menem firmó el Decreto 1.342/98 por el que Siemens fue «premiado» con un contrato de u$s 1.000 millones para la provisión y gestión integral de los DNI y controles fronterizos, todo supervisado por el Ministerio del Interior (entonces a cargo de Carlos Corach).
Para la prensa alemana, Heinrich von Pierer y Menem «fueron algo más que socios de negocios». Por lo menos así lo definió «Der Spiegel». En un viaje de Von Pierer a Buenos Aires por esa época, el ex presidente lo agasajó con todo el protocolo: autos de la casa militar pasaron a buscarlo por su hotel y el helicóptero oficial lo transportó a la residencia de Olivos para jugar un partido de tenis con Menem.
Por esos tiempos, las relaciones con la filial local de Siemens AG con el Estado argentino eran otras. Schirado conducía la empresa y además de su pasión por la caza mayor, tenía relaciones cercanas con contratistas como Carlos Sergi de Printac, que proveería el sistema de lectura de huellas digitales informatizado, uno de los requerimientos excluyentes que fijaba el pliego de condiciones. Unas iniciales similares («C.S.») aparecen ahora en el documento que la prensa alemana divulgó este fin de semana con el listado de los supuestos receptores de las coimas en la Argentina.
Gracias a esas relaciones, la UTE que Alfredo Yabrán soñó alguna vez liderada por la ITRON de Franco Macri (aunque partiera de una idea original de los hermanos que conducían Ciccone Calcográfica) quedó fuera de carrera cuando en el inicio disponía del mayor puntaje. Nunca se explicaron las razones por las que esa UTE quedó afuera de la carrera y Siemens terminó ganando el contrato por la confección de los DNI y los controles migratorios. Pero sí hubo un importante movimiento societario de por medio: antes de la definición final, Macri le vendió en tiempo récord ITRON a Siemens, desarmándose la UTE que había competido infructuosamente con la alemana, clara preferida del gobierno de entonces. Ya en ese momento ni Yabrán podía ayudar mucho, acorralado por las secuelas del asesinato de José Luis Cabezas.
En ese momento, según declaró un ex ejecutivode Siemens ante los fiscales que investigan en Munich el supuesto reparto de coimas para garantizarse contratos, la empresa alemana ya había distribuido unos u$s 70 millones en Buenos Aires.
En diciembre de 2006, otro acusado en la causaque en tiempos del contrato con la Argentina trabajó en la división Siemens Business Service relató detalles sobre la negociación del convenio por los DNI. El ejecutivo les informó a los fiscales sobre la existencia de pagos ilegales, utilizando en su declaración palabras elocuentes al afirmar que el «ministro del Interior había mantenido sus manos abiertas». Las imputaciones también se extendieron a la cadena de funcionarios de segunda línea del gobierno argentino.
Rescisión
En 2001 Fernando de la Rúa no tenía la misma relación con el «Sr. Siemens» (Pierer), como se lo nombraba en Alemania y en Buenos Aires. La cabeza de la empresa era otra, Rodolfo Joaquín Schmidt, que no tuvo el mismo trato familiar con el poder de turno. El radical firmó la rescisión del contrato con Siemens y comenzaron los reclamos y las amenazas de la empresa alemana por el incumplimiento contractual.
Entre 2002 y 2003, Siemens AG recibió una propuesta de Mfast Consulting AG, una consultora suiza que terminó firmando un acuerdo para salvar el contrato para la confección de los DNI que había rescindido De la Rúa. Los montos que quedaron involucrados en esa segunda vuelta no son claros y están aún bajo el secreto de la investigación. De acuerdo con fuentes ligadas a la causa, los suizos le pidieron a Siemens u$s 27 millones para «agilizar» las negociaciones, pero la empresa sólo les habilitó u$s 10 millones que supuestamente fueron depositados en cuentas suizas a favor de intermediarios argentinos.
Por ese entonces, Jorge Matzkin ocupaba el Ministerio del Interior y aunque ese primer pago se hizo, el contrato nunca fue reflotado. Se acercaba el final de la era Pierer en la Siemens de Alemania, quien dejaría en 2005 la empresa en manos de Klaus Kleinfeld. En Buenos Aires también se había producido otro cambio: desde 2002 dirigía la filial local -lo sigue haciendo hoy- Matías Kleinhempel, el mismo al que el gobierno de Néstor Kirchner le encomendó las gestiones para que Cristina de Kirchner se reuniera con Angela Merkel y que se hizo famoso en la Argentina cuando apareció junto a Julio De Vido y Uriel Sharef (ex vicepresidente de Siemens AG para América latina removido del directorio en diciembre de 2007 también por el escándalo de los sobornos) visitando en Berlín las turbinas que el gobierno había comprado para las centrales de Timbúes y Campana.
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