Como dos reos carcelarios que quieren evitar que sus dichos los registre un pesquisa experto, Néstor Kirchner y Daniel Scioli negociaron ayer con la boca tapada mientras participaban de un acto en Casa de Gobierno. ¿Temen que un experto en lectura de labios traduzca alguna indiscreción? Quizá la referencia carcelaria sea inoportuna y haya que mirar este modo de resguardar lo que se habla como inspirado en la práctica usual de los entrenadores de fútbol americano, duchos en esos ocultamientos ante el gran público.
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